Disciplina política
La disciplina es la base para que cualquier proyecto salga adelante. No digamos cuando hablamos de hacer política.
Disciplina: "Conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conduce a cierto resultado" - "Conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o una colectividad en una profesión o en una determinada colectividad".
Nuestros políticos tienen a bien ser indisciplinados entre ellos y con ellos. Sin disciplina todo se convierte en la ley de la selva.
Tienen que ser disciplinados en el cargo para el que se presentaron, pero les vemos hacer todo lo contrario; les vemos en disputas constantes, se interpretan enemigos y no rivales; les das una mano y quieren el brazo completo. No ven más allá que su propio bienestar, ven a los demás enemigos porque los escaños que sacan los otros se los restan a ellos, sin darse cuenta de que si así ocurre, es por ellos mismos. Los electores les castigan por no hacer lo correcto, pero la toman con los otros. Jamás les vemos reconocer sus errores y apoyar al rival cuando les gana en las urnas, a sabiendas de que eso repercutirá en beneficio de todos los españoles en este caso. Pero prefieren entorpecer la labor de quien sí tiene posibilidades de conformar gobiernos, en vez de apoyarle por bien de todos, que luego eso será bien visto, como un acto de responsabilidad por los españoles y les devolverán el favor con creces en próximos comicios. Pero son infantiles, malcriados, y consentidos, así no pueden saber de disciplina, por eso interpretan a los electores idiotas, que no se darán cuenta de sus posiciones, que no sabrán calibrar cuándo se convierten en hombres de Estado. ¡Pues sí, se dan cuenta, pazguatos!
Cuando pasan a la oposición, serán cuatro años de casi olvido, salvo que faciliten ese gobierno y entonces ustedes formarán parte de él quiera el elegido o no. Mira que son torpes ustedes.
Ahora con el tema catalán se ve claro eso de la indisciplina, se saltan todas las normas de convivencia, pues los que están gobernando, timoratos ellos, les van consintiendo y los insurrectos se crecen y ya no respetan a los indulgentes. Aquí sí que la disciplina debe ser considerada urgente necesidad, ni un día más de algaradas, ni un día más de rebelión institucional y callejera. Deben actuar de inmediato, restablecer el orden en todos los sentidos en esa comunidad.
Ya nada se respeta en Cataluña, la dejadez y la tolerancia dieron paso a un sistema pervertido, la democracia está degenerada, ya no hay política, es religión. Ese adoctrinamiento en las aulas de los institutos, universidades y desde todos los medios de comunicación, apoyados en todo momento por un Govern de Catalunya sin que el Gobierno español hiciera nada para cortar de raíz semejante posibilidad de manipular a niños y adolescentes que mañana (hoy) tengan metidas en la cabeza consignas dirigidas a una independencia que no comprenden que jamás conseguirán.
Las normas están para cumplirlas todos, se pueden cambiar bajo los parámetros establecidos, jamás unilateralmente por cuatro o dos millones de seducidos e inducidos. El Gobierno y toda la oposición deben ponerse manos a la obra, nada de contemporizar más con estos envilecidos que nos hacen perder tiempo y dinero.
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