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El sentido común

17 de Noviembre del 2019 - Benigno Martínez-Fuego (Siero)

Es la recomendación que realizan desde el Principado tras la sentencia judicial que ha anulado la multa impuesta por la Administración regional al cazador que abatió con una hoz a un suido peligroso en su finca en Muñó (Siero). No existe un protocolo para actuar ante situaciones similares más allá de las que dicte el sentido común. Esto dicen ahora fuentes de la Administración regional, que en febrero de 2017 impuso una multa de 9.300 euros al cazador que atajó con presteza una situación de peligro, se le pidió ayuda para ahuyentar al jabalí, que, herido por una cacería, llegó hasta el barrio sierense de Barbales, donde compartían juegos varios niños. Una de las formas sencillas de hacerlo es con los perros, son eficaces a la hora de ahuyentar, lo sabe el cazador, pero fueron atacados y heridos por el jabalí, lo que llevó al cazador a utilizar la herramienta que tenía a mano, una hoz con la que golpeó al animal en su finca donde había entrado.

Lo que hizo este cazador vecino de Siero no es un hecho heroico como el rescate de los niños atrapados en una cueva en Tailandia, no es comparable, pero sí de testimoniarle el sincero agradecimiento y reconocimiento a su labor de prestar un servicio de interés público: atajó el peligro, era la defensa de la dignidad humana, de personas, de niños a los que no se les puede infligir ningún tipo de atropello, porque por encima de cualquier animal están las personas, por ello que la conducta de este vecino hay que aplaudirla, nos alumbra un poco más la personalidad del cazador. Un despropósito, en mi humilde opinión, la multa impuesta por la Administración regional aquel día de febrero de 2017; se detecta la escasez del sentido común, que ahora recomiendan, de no tomar las cosas con extrema seriedad, no se hace un análisis cauteloso de los hechos, se hacen juicios sumarísimos antes de que se recolecten o analicen pruebas de lo sucedido, lo que tiene poco de sesudo y mucho de precipitado para juzgar razonablemente, si luego se pasa en silencio el sentido común, la tragedia de todo esto, multa que asciende a 9.300 euros, que generó un gran sufrimiento y que ahora el Tribunal Superior de Justicia de Asturias anula la sentencia y condena al Principado al pago de los gastos, que entendemos deberían recaer sobre quienes dictaron resoluciones, señalaron y condenaron culpable a este cazador. Entiendo que los vecinos de Muñó están muy enfadados con el Principado, consideran la multa injusta y muy dolorosa, la batalla de recursos que tuvo que lidiar, dos años de lucha judicial que ponían en solfa la sonrojante puerilidad, no hay indicios de ese comportamiento del que se le acusa. En la misma línea, si no hay protocolo, tenemos claro que no rompe ninguna regla ni la rigidez de la normativa en los estatutos sociales. Lo más hiriente de todo esto, es que estamos hablando de un cazador, y afortunadamente el cazador es persona que hace de la práctica de la caza un buen ejercicio, porque es consciente de que hay que proteger y fomentar el hábitat cinegético y la caza, para escándalo de los animalistas actuales, es una actividad que contribuye a ello. Cuando todavía no había cotos, y había caza, si llevabas un aguilucho o unos huevos de urraca o de cuervo al Ayuntamiento te daban unas pesetas, se consideraban alimañas las aves de rapiña, que haba que eliminar. Hoy todavía la caza, el ancestral deporte de otoño, con tener la mitad de cazadores que hace 30 años, es la que por sus propios medios sostiene todo el sistema defensivo de las especies, siendo le caza, protección, control y fomento, lo que necesitamos.

Todo esto me ha revuelto las entrañas y sin quererlo me ha venido a la memoria lo que decía Salomón: “El que recibe un préstamo es esclavo del que lo presta”. Resulta innegable que las palabras del sabio monarca hebreo contienen una gran verdad. Se trata del poder de la deuda, casi todo gira en torno a pagar la deuda, se intenta combatir el tedio de la servidumbre con emociones poco sanas. Claro que esto que digo es una solemne tontería, si la sanción al cazador anulada totalmente tiene deuda como señala Salomón, el que tiene deuda es siervo de su acreedor.

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