Los depredadores (fábula)
Al final le dieron caza a la pobre “Gacelilla hispana”, los mejores trozos se lo reparten entre los dos feroces depredadores, después de mucho correr detrás de la pieza, al final lo consiguieron, sobre todo uno de ellos, que a última hora se lleva una de las partes que él quería. Antes de dar caza al pobre “Antílope hispano”, uno de los depredadores se había instalado en una buena guarida, con el fin de degustar en su mansión serrana la pieza que le tocase de tan suculento y apetecible manjar cinegético, por fin en la cacería del 10 de noviembre la consiguió para mayor satisfacción de su ego. El otro depredador ya gozaba de una guarida que satisfacía sus ambiciones, además de dotarla de un elegante y cómodo artilugio para dormir plácidamente y soñar con seguir siendo el jefe de los depredadores de la selva hispánica. Una vez repartido y despiezado el cérvido, los carroñeros ya andan alrededor de la pieza conseguida por los dos ambiciosos cazadores, quieren su parte de los despojos que les corresponde, pues su labor de “aprovechategui” siempre les ha servido para conseguir las sobras de otras cacerías. Quizá algún día, según los fabulistas, los cazadores serán cazados y comidos por los carroñeros que alimentaron. No digo colorín colorado porque la fábula no ha terminado. (Acaba de empezar).
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