Donde decían digo, ahora dicen Diego
Antes de exponer lo que a continuación pretendo, quisiera aclarar que yo no tengo adscripción o militancia a ningún partido o formación política, ni la tuve nunca. En lo político voy por libre; consciente de que la obediencia y disciplina al grupo limita o coarta la libertad individual. Por mi forma de ver las cosas, posiblemente me habría gustado militar o como mínimo ser seguidor y votante de una socialdemocracia al estilo de la del SPD de los tiempos de Willy Brandt en Alemania o de Olof Palme en Suecia; defensores, a mi entender, de agrandar o expandir la clase media en el mundo, combatiendo la miseria y respetando la riqueza. Como aquí no tenemos nada que se le parezca, pues considero mejor quedarse en tierra de nadie.
Lo que pretendo exponer es mi extrañeza y casi asombro, por la información de LA NUEVA ESPAÑA y otros medios, según la cual el Consejo de Ministros del pasado viernes 15 de noviembre autoriza a la Seguridad Social a retirar 3.600 millones del fondo de reserva o hucha de las pensiones, de los muy pocos que aún quedan, para hacer frente al pago de las pensiones del próximo mes de diciembre que, al llevar incorporada la extra de Navidad, su importe es prácticamente el doble que cualquier otro mes. Según dicha información, además de esos 3.600 millones, son necesarios otros 600 millones en transferencia del Estado, lo que en total suponen 4.200 millones, sin los cuales la Seguridad Social, entiendo, no podría hacer frente a su compromiso de pagarnos a los pensionistas nuestra pensión correspondiente a diciembre en su totalidad.
Yo pregunto: ¿no se nos decía que era el PP del señor Rajoy quien estaba gastando el dinero del Fondo de Reserva o, mal llamada, “hucha de las pensiones”? Incluso algunos se atrevieron a decir que estaban metiendo mano en la hucha de las pensiones para otro tipo de gastos. A mí, en esta sección de LA NUEVA ESPAÑA, hubo un lector que me puso a caldo por defender yo entonces que, si el Fondo de Reserva había sido creado para periodos de emergencia por falta de ingresos en cotizaciones, encontraba justificado el hacer uso de él, en lugar de endeudar al Estado recurriendo a la deuda pública, que parece que igual sirve para un roto que para un descosido. Estamos endeudando al país cada semana en miles de millones y parece que nos vanagloriamos de hacerlo por el hecho de que aún hay quien se arriesgue a comprar aquello que no se sabe si llegaremos a poder pagar.
Ante tanta charlatanería vacía de contenido, solo se me ocurre decir lo que en la niñez oímos a los viejos: “Si tienes que escupir, procura nun facelo parriba, que te pué caer encima”. Y ye que, eso de los milagros, si acasu, pa los que creen. Fizolos Cristo, y ya sabemos cómo acabó. Charranes los mínimos. Los alemanes del Estado federado de Baden-Württemberg (a los que algo conozco) acostumbran a decir en su dialecto suabo (Schwäbisch) lo siguiente: “Schaffen, schaffen und Hausle bauen” (“Trabaya, trabaya y faite la casina”), como queriendo decir que to lo que nun sal del esfuerzu personal mal va salir de otra parte.
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