La deuda y el balance emocional
Meditaba uno de estos días sobre el activo y el pasivo emocional, tratando de descubrir cómo estaba mi cuenta de resultados, para intentar equilibrarla en caso de que me saliera un resultado negativo, pero no me ha sido posible.
Por mucho que me he esforzado en establecer y en distinguir entre el debe y el haber para encontrar un equilibrio, he tenido que desistir porque lo emocional no es cuantificable, ni a favor ni en contra.
Después de pensar seriamente y de profundizar sobre esta materia, he llegado a la conclusión de que la única deuda emocional que debemos tomar en consideración es la que tenemos con los demás y no la que generamos nosotros. De esta forma no conseguiremos resolver el problema en su conjunto pero sí una buena parte de él.
En consecuencia, si saldamos nuestra deuda emocional, el balance será siempre positivo.
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