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Rizar, lavar y peinar

20 de Noviembre del 2019 - Alejandro González Lada (Urbiés)

En los colegios los pescozones y la frase: ¿para qué quieres la cabeza? ¿Para lucir pelo? ¡Mejor estudiabas y pensabas un poco antes de decir o hacer semejantes burradas!, entre la vergüenza y la asunción de culpa inexcusable solíamos recapacitar después de comentar lo sucedido entre compañeros o en casa, y solía surtir efecto. La reflexión solía llevar a la comprensión, asumir responsabilidades, mostrar empatía hacia quienes tienes a tu alrededor, y convivir con el respeto como impronta.

Cualquiera diría que os estoy hablando de algo habitual hace siglos, pero esto de lo que os hablo no va más allá de unos 30 o 40 años, sin embargo, lo que antes sirvió para reconducir y rectificar conductas y hábitos hoy parece haber perdido totalmente el sentido, tanto que vemos a personas adultas, entraditos-as en años soltando majaderías incompatibles con la naturaleza de un ser racional.

Habíamos oído mentiras y estupideces de todo tipo en boca de los machos alfa de Vox, pero lo de las mujeres es rizar el rizo, es el no va más, se puede ser tonta pero presumir en público de esa tara y esperar el aplauso que no llega es la gloria del indigente mental. Se puede ser estúpida, ignorante, cretina, pero tratar de convencer al resto de las mujeres para que te imiten creo que merece un capítulo aparte. Que una mujer afirme con orgullo “El feminismo es cáncer” me sobrepasa, yo (siendo hombre) lo percibo como uno de los mayores desprecios que un ser humano puede esgrimir en contra de una mujer; si a eso sumamos la reiterativa demanda de derogación de una ley que lo único que pretende es protegerla, creo que no merece mayor explicación. Lo más triste de la situación es ver mujeres sonrientes ondeando la bandera de Vox como si ese símbolo a la estupidez avalara algún tipo de subsidio.

Cuando ves que el discurso no varía y escupir sandeces del calibre de “No hay que defender a los niños homosexuales, si es que existe tal cosa”, pienso en la purga que los regímenes autoritarios llevaron a cabo con este colectivo, y visto que estos cerebros (lejos de evolucionar) marchan a ritmo del paso de la oca hacia tiempos de guerra, asesinatos y represión, me pregunto: “¿Qué hemos hecho mal?”, y la voz de la conciencia me dice “olvidar la historia”.

Por si todo esto fuera poco, desempolvan el libro de Pilar Primo de Rivera, “Guía de la buena esposa” y nos dice: “Yo pondría como asignatura, en vez de feminismo, costura. Empodera mucho coser un botón”... prescindiendo de tal afirmación, me detengo en una palabra que me choca, empoderar, tiro de la RAE y me encuentro que la palabra es de raíz inglesa (empower) y se emplea en textos de sociología política con el sentido de “conceder poder a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida”. ¿Sería consciente de sus palabras la señorita Alicia Rubio (Vox Madrid) cuando empleó esta palabra para significar la situación y necesidades de la mujer en el siglo XXI?... Que el destino nos libre de jumentas de este calibre, dado que lucir un rostro que personifica el cinismo como es el caso de la Srta. Monasterio, o una cabellera como la de Alicia Rubio, solo para lavar y peinar, dejan en bastante mal lugar los presuntos cerebros que rematan un cuerpo desprovisto de materia gris, cuya visión del futuro solo ve en blanco y negro.

PD: Vista la regresión a la que nos quieren acostumbrar los fanáticos de Vox, me pregunto si la similitud de Jorge Buxadé con el icónico billete de cien pesetas es un paso más en la estrategia del eterno retorno, dado su postura antieuropea, o una simple casualidad.

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