El canto del gallo
Con él me gustaría levantarme.
Con él, escuchar el silencio de la noche,
el canto de la rana, del búho, de la cigarra.
Dormir sin ondas electromagnéticas,
sin humos de las fábricas
sin ruidos de coches, camiones.
Soñar en la oscuridad de la noche,
en el arrullo del río o las olas del mar,
con el canto de las estrellas,
el amor de la naturaleza,
nuestra madre del alma y del espíritu,
tan maltratada, despreciada,
y poco querida por hijos ingratos,
ocupados y engañados
por la felicidad efímera de la tecnología,
que esclaviza tu libertad
en el ansia de llegar a un paraíso
de Ángeles destronados.
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