Removiendo
Perdieron una guerra. La denominada "familia socialista", como les gusta definirse, perdió la guerra que ella misma y otras fuerzas de la izquierda de la década de 1930 contribuyeron a generar en su momento, y ahora estamos como estamos.
Para conocer bien las causas de aquel lamentable episodio de nuestra historia reciente hay que leer "El camino al 18 de julio" (2016), de Stanley G. Payne, un libro que habla de los daños sufridos por la democracia entre finales de 1935 y julio de 1936. Se da el nombre, por ejemplo, del militante socialista Luis Cuenca Estevs, que fue quien asesinó al político monárquico José Calvo Sotelo (1893-1936).
Otro interesante título de Payne es "La revolución española" (1936-1939) (2019), en el que se aclara que de 1934 a 1936 no se vivía realmente en una democracia en España. Esto es lo que nos han "vendido". Porque aquello era más bien un ambiente revolucionario. España vivía por aquellos días en una "dictadura del proletariado". Y contra ese desarreglo de la vida judicial y social, contra todo eso, llegó la insurrección armada en julio del treinta y seis encabezada por un general de la república -a ella leal hasta ese momento-, Francisco Franco. Aunque el ideólogo de aquella acción fue el general de brigada Emilio Mola, que luego murió en un accidente de avión y eso hizo que ganara protagonismo Franco.
Finalizada la guerra en 1939, y muerto el general Franco en 1975, España inicia la transición a la democracia y de ésta disfruta desde 1978, tras votar a favor una gran mayoría de españoles (6 de diciembre) una Constitución elaborada con un amplio consenso, no como la de 1931. Por tanto que no nos venga ningún abrazafarolas a decir ahora que España vive hoy en más democracia que antes, una vez sacados los restos del general de su mausoleo. Lo que puede ser es que sea un país más plural; cualquiera puede ahora ofender la figura del general que ganó la guerra y parece que no pasa nada. Cosa que en vida de Franco no era tan fácil. Y si no que se lo pregunten a los comunistas de más de 95 años, que alguno habrá que aún recuerde su paso por el calabozo, porque los socialistas -esto es muy sabido- estuvieron de va-ca-cio-nes durante los casi cuarenta años que duró la dictadura.
Una sugerencia antes de terminar: que el Gobierno venidero impulse una campaña en favor de la lectura, porque los españoles leemos poco y así nos va.
Aunque también puede ser que a las políticas y políticos les interese más que estemos poco leídos porque así les resultará más fácil engañarnos.
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