Rafa Nadal, un fenómeno irrepetible
Hoy por hoy no hay quien pueda con Nadal. El tenista balear posiblemente se encuentra, a los 32 años, en el mejor momento de forma de toda su carrera, técnica, física y mentalmente.
Parece mentira que, en el nivel de juego que ha alcanzado, aún no se haya puesto límites y que siga mejorando día a día sus golpes, por lo que se encuentra ya rozando la perfección.
Le hemos visto en la final de la Copa Davis jugando ante Denis Shapovalov a una velocidad de vértigo en todas las fases del encuentro. Sacando continuamente por encima de los 200 km/h, voleando a media pista con gran precisión, defendiéndose atacando con su revés liftado a dos manos, llegando a dejadas imposibles y destrozando al rival con su descomunal drive.
En la final ante Canadá, todo el equipo rindió al máximo, lo que nos llevó a alzarnos con la sexta Copa Davis, pero fue Nadal, una vez más, tanto en singles como en dobles, el gran artífice de la victoria.
En la rueda de prensa posterior a la entrega de trofeos, Rafa se quitó todo el mérito para adjudicárselo a Roberto Bautista, que había jugado y dedicado a su padre, fallecido unos días antes, su victoria y la de su equipo. Un gesto que le honra y lo dice todo de un jugador extraordinario y de una persona excepcional.
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