Sobre los daños de la caza
Me refiero en esta ocasión únicamente a los daños que producen las especies cinegéticas (fundamentalmente los propiciados por el jabalí) en la produción agrícola en fincas situadas en terrenos de régimen cinegético especial (cotos de caza).
Se busca la aprobación de un nuevo texto legal en materias de valoración y compensación a los damnificados en los diferentes supuestos, con la pretensión de que sea fiel reflejo de una necesidad perentoria. Puestos ante la probabilidad de una avenencia definitiva entre los intervinientes en el proceso, y siendo la titularidad del coto responsable de los desperfectos producidos por la caza existente en los terrenos adscritos, debemos entender que sería poco prudente y nada razonable impedirle expresar su opiniones bien argumentadas, en todo caso, si fuese necesario desde posiciones discrepantes, sobre aquello que le atañe, habida cuenta de posibles soluciones complacientes y no compatibles con la caza que se pudieran dar a otros sectores implicados, de cuyos potenciales efectos de su entrada en vigor, de no ser cuidadosos con las medidas que se apliquen y no calcular bien sus consecuencias, se correría el grave riesgo de que se produzca en Asturias una involución creciente e imparable de la actividad cinegética.
En esta línea de razonamiento resulta interesante destacar la manifiesta importancia de la caza y el sentido social con que se consideran todas las cuestiones relacionadas con ella, dada su trascendencia en los distintos segmentos de la sociedad asturiana. Es por eso que conviene señalar y preciso difundir el montante económico de primera magnitud destinado en los últimos años por el conjunto de las organizaciones cinegéticas de nuestra comunidad a compensar de este tipo de pérdidas a los perjudicados, con el objeto de que la ciudadanía reconozca la incidencia que tiene, puesto que algunas instituciones públicas juegan a ocultarlos, salvo los de su incumbencia. El importe global aproximado, a falta de datos concretos (no se tiene conocimiento de haber sido publicados en su totalidad), cabe estimarlo a "grueso modo" en el orden de doce millones de euros, si partimos de la base de que durante el año 2018 las aportaciones dinerarias efectuadas por los cazadores del Principado debemos situarlas cercanas al millón de euros, razón suficiente que reafirma este comentario. Sería bueno que quien sabe con certeza de esto (Federación, Fadovisa, Consejería, etcétera) diese cifras explícitas y veraces, para conocimiento general.
Es por eso y debido a ello, llegados a una situación en donde la caza pierda su formación instrumental útil en la debida atención a paliar estas dependencias que origina la caza, consecuencia de unas disposiciones económicas que pueden ser de difícil aplicación debido a la recesión permanente que sufre el sector en su estado financiero, la conclusión parece evidente: si se quiere mantener la actividad económica y social del territorio, es muy necesario proteger a la caza, que siente el derecho y la obligación de reclamar al Ejecutivo regional las ayudas que nunca recibió de este, en igual sentido que a otras organizaciones destinatarias de dinero público que también trabajan en pos del mantenimiento y mejora del medio natural y su fauna. Una discriminación que carece de justificación. Pero hace falta más, es necesario redoblar los esfuerzos en la mejora de la promoción de la imagen de la caza en nuestra comunidad. La sociedad tiene que percibir los mecanismos de carácter beneficioso que genera.
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