Seleccionador Lucho o el hombre con galones en la sombra
Lo oficioso es ya oficial y como no podía ser de otro modo, la caja de los truenos se ha destapado de nuevo. De hecho, estaba claro que cerrada a cal y canto no andaba. Luis Enrique, por tanto, vuelve a tomar las riendas de la selección de fútbol con muchas luces en su haber, pero también con algunas misteriosas sombras. Me alegro muchísimo por él y por todo lo que ese paso al frente representa tras el duro trance y el enorme varapalo sufrido. Espero y deseo que el combinado nacional no le dé ahora por desdibujarse y perder esa buena estela lograda gracias al buen hacer del ya exseleccionador Robert Moreno. A pesar de los pesares, no se puede negar que existe algo turbio en el ambiente que sigue crujiendo y no acaba de encajar del todo bien. Esa al menos es la percepción.
Vamos a por los hechos; ahora, el pobre Moreno es señalado y acusado públicamente por parte de su relevo al cargo (no obviemos el matiz) de deslealtad en una especie de malévolo desacato a la autoridad asturiana soberana. Francamente, con todo el respeto y desde el desconocimiento, no atino a descubrir el porqué. ¿Acaso asumir la responsabilidad del puesto no significaba adoptar decisiones propias? Lo que se trasladó fue un paso al costado motivado por excepcionales circunstancias, pero sin mediar fecha ni motivo de retorno garantizado. ¿Ambición desmedida y adjetivada dañina por desear aspirar a comandar al equipo en un gran torneo internacional? ¿Dónde estaba escrito que debía rendir pleitesía durante su mandato? ¿A quién, cómo y por qué exactamente?
Da la impresión de que han estado moviendo con habilidad y astucia los hilos de Moreno y han optado finalmente por silenciarle con un buen pan bajo el brazo. Le han conducido gentilmente a la casilla de salida con un buen ¡Toma Moreno!; ese grito de guerra que hacia las delicias del respetable por parte de un endemoniado y travieso cuervo de discurso socarrón, vestido con chaqué y voz ronca. El otro Moreno, el ventrílocuo José Luis y a diferencia de Robert, movía ahí con suma destreza los hilos de la popularísima marioneta.
¡Gracias, Suerte y Muchos ...xitos Robert Moreno!
Andrés Reina España
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