Un poquito de por favor con el pipí del can
Con las deposiciones sólidas parece que vamos definitivamente por el buen camino. Es fantástico y digno de ser mencionado y felicitado. No obstante, la sensación con las micciones es caprichosamente distinta. El recorrido se antoja sinuoso, largo, desesperante y por supuesto, como no podía ser de otro modo, mojado, pegajoso y muy molesto.
Me estoy refiriendo a las queridas mascotas de orden canino (llámese perrito, perro o perrazo sin distinción de raza, procedencia de origen o dimensión) y su stop obligado en el camino para efectuar sus necesidades. En este sentido, uno se siente congratulado y aliviado al comprobar que el respetuoso gesto de coger bolsita o papelito (por resultar algo más elegante y fino en la exposición de hechos), agacharse seguidamente y recoger el triunfito del can a modo de excremento se está convirtiendo afortunadamente en una conducta social extendida. Lamentablemente no sucede lo mismo cuando el desalojo de los residuos del canino procede del canal líquido. En ese punto la conciencia colectiva del ciudadano propietario a cargo del animal parece que repentinamente se desvanece y es usual observar al fiel compañero de cuatro patas levantar como un resorte, como y donde sea, su extremidad trasera y obsequiar con extrema puntería y gran acierto a la pobre esquina del edificio más cercano o al vehículo más próximo con su firma más original de auténtica y acuosa orina. Ríos de tinta de color amarillento descolgándose por la fachada y tomando contacto con el suelo dejando un pringoso surco a su paso.
Pero más allá del apestoso y evitable charco, lo más preocupante de todo el suceso es la reacción de algunos dueños al escuchar la advertencia de que por favor ese no es el sitio adecuado para miccionar. Algunos aún son capaces de revolverse ante el aviso y recriminarlo con inusitado descaro. El que observa la escena, sin ganas de entrar en una absurda batalla verbal de dimes y diretes, se queda a cuadros y absolutamente atónito. Merece la pena parar por un momento y reflexionar. Para aquellos que tanto se enojan al escuchar el repentino aviso, ¿se imaginan a uno orinando en la esquina de su portal? La imagen escuece un poco, ¿cierto? El rastro visual y olfativo del pipí humano es exactamente el mismo. Como diría el gran portero de aquella gran serie de televisión, un poquito de por favor...
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

