El único compromiso con el pueblo saharaui
Días atrás, salía en los medios de comunicación la alerta de riesgo de atentado en los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf (Argelia). La noticia partía del mismo Ministerio de Exteriores y en tal aviso se recomendaba no viajar a los campamentos.
Según el propio Ministerio, la información procedía de fuentes de Malí.
Hasta aquí podría parecer el aviso como una preocupación lógica y razonable, toda vez que el Estado está para proteger y salvaguardar la vida de sus conciudadanos.
Lo cierto es que esta noticia se produce tras la visita del Ministro marroquí de Exteriores, la reciente celebración de la Conferencia de EUROCOCO en Vitoria, donde centenares de organizaciones apoyan resueltamente al pueblo saharaui en sus justas reivindicaciones de autodeterminación frente a la ilegal ocupación por parte de Marruecos fruto del incumplimiento de España en sus obligaciones de descolonización contraídas ante Naciones Unidas. Igualmente coincide este "aviso" con el anuncio de la celebración del XV Congreso del Frente Polisario, al que acudirán invitadas delegaciones de todo el Estado español y que se celebrará en los territorios liberados. Para más inri, en estas fechas y hasta Semana Santa se organizan decenas de viajes de familias de acogida, cargos públicos, ONG, etcétera, que desarrollan en los campamentos un sinfín de proyectos de cooperación y suponen un sostén para la población.
Resulta por tanto muy sospechosa esta advertencia, máxime tras el encuentro entre ambos ministerios y las reiteradas declaraciones del señor Borrell sobre las responsabilidades de España como potencia administradora y que él niega.
Lo cierto es que la noticia no se hizo esperar. El encargado de seguridad de la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental) puso de manifiesto que no existe tal alarma. En el mismo sentido se pronunciaron las Naciones Unidas al manifestar que no tienen constancia de tales riesgos.
¿Qué queda pues de creíble más allá de que nadie está libre de sufrir un atentado?
Tras múltiples manifestaciones de organismos, personalidades y el propio Frente Polisario desmintiendo tales riesgos, el señor Borrell ha tenido que retractarse diciendo "que no se puede dar como algo absolutamente cierto" o que "un riesgo no es una certeza".
Tras los recortes institucionales en ayuda a la cooperación con los refugiados saharauis que un día fueron parte de nuestro país y que al no estar en nuestros libros de Historia
las jóvenes generaciones desconocen, es la sociedad civil la que sostiene la supervivencia en los campamentos, fruto de diversos planes como la acogida de miles de niños saharauis en verano dentro de la campaña "Vacaciones en paz", que permite mantener una relación a través del envío de ayudas, viajes organizados, etcétera, y el esfuerzo de ONG que con un gran esfuerzo contribuyen a aliviar las enormes carencias que soportan cerca de doscientos mil refugiados a los que los organismos internacionales parecen olvidar y a los que los sucesivos gobiernos de España ignoran.
Lo que toca al Gobierno de España es implicarse en la solución del conflicto y jugar en el marco de las instituciones y organismos internacionales un papel activo en favor de la causa saharaui y huir de la ambigüedad de que hay que buscar un arreglo entre las partes, sencillamente porque hay un país ocupante y otro ocupado y la única solución es que el pueblo saharaui se pronuncie sobre la autodeterminación, se acepten los resultados y se marquen plazos para que Marruecos vuelva a sus fronteras. Recordemos que el Sahara Occidental es la última colonia del continente africano y eso fue fruto del afán expansionista de Marruecos, de la traición de España en el abandono del territorio sin plenas garantías de independencia y de la ambigüedad de unas cada vez más cuestionadas Naciones Unidas.
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