Una madre puede ir a la cárcel por educar
En espera de sentencia, incluso, teniendo delante el arrepentimiento de la niña y rogarle al juez que quiere retirar la denuncia. Denuncia que realizó (como muchas veces) otra persona fuera de la familia. ¿Por qué la gente de ajena le gusta tanto entrometerse y complicar la vida de los demás? Incluso, sabedores que fue una bofetada porque la niña de 16 años la estaba insultando y amenazando. Incluso estando todos de acuerdo que es una barbaridad que por reprender a una hija una madre deba estar denunciada, menos cárcel.
Cuando una denuncia llega ante el juez y se pone en manos de abogados, ya la familia es lo de menos, ya el arrepentimiento pasa a mejor vida. Lo que importa son las sensaciones de otros.
Si esa madre, esa hija tuvieran como tienen necesidades, ninguna amiga, vecina, juez, abogado, colectivos cargados de moralinas y prejuicios personales... moverán un dedo para ayudarles. ¡Pero eso sí!, para denunciar y seguir complicándoles la vida, estarán siempre prestos y dispuestos.
Por eso las leyes no se pueden formalizar en caliente, buscando complacer a gente que no tiene más que hacer que apropiarse de desgracias ajenas para unirlas a su supina suspicacia. Diga lo que diga la ley, el juez debe estar dispuesto a interpretarla de manera que la solución sea lo mejor para las partes. Si la hija dice por activa y pasiva que esa lesión fue fruto de una pelea del día anterior con una amiga, ¿por qué se empeñan en endiñársela a la madre? incluso, de ser causa por el bofetón, bien pudiera ser un accidente sin intención. No sean severos con su profesión, sean benévolos, condescendientes y apliquen las leyes sin prejuicios y moralinas.
Una madre jamás debe pagar por reprender a su hija. No la maltrata, la educa. Los mismos que ahora se escandalizan por un cachete y un bofetón serán los mismos que, cuando salen energúmenos y consentidos los hijos, les querrán meter en la cárcel cuando cometan excesos y delitos, todo fruto de una educación condescendiente y cargada de consentimiento y capricho.
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