La Nueva España » Cartas de los lectores » Actividades recreativas de montaña

Actividades recreativas de montaña

12 de Enero del 2020 - José María Casielles Aguadé (Oviedo)

Como oportunamente informaron en su día mis buenos amigos de LA NUEVA ESPAÑA, a mediados de noviembre se celebraron en el Auditorio Príncipe Felipe las sesiones de la XVI Semana de montañismo “Ciudad de Oviedo”.

Nadie puede negar algo tan obvio como el auténtico imán que posee la montaña, especialmente para quienes tenemos la suerte de vivir al pie de la cordillera Cantábrica. En mi caso, este atractivo se refuerza por vínculos de formación y profesión, como geólogo, doctor en Ciencias y catedrático de Ciencias Naturales de Enseñanza Media y Enseñanza Universitaria, jubilado a los 70 años rigurosamente “por imperativo legal”, porque hubiera seguido impartiendo clases gratis por el placer de seguir tratando con mis alumnos. Esta satisfacción solo se atenúa por el peso de la edad, pues pasados los 80 años es razonable renunciar a ser montañero, acróbata y astronauta, siguiendo la sensata recomendación de Confucio (2.500 años) de que “hay que ser moderados hasta en la virtud”. Con todo, creo contar también con algún “plus” de razones para tratar de este tema, con la iniciativa política para la creación de un servicio aéreo de rescate, que cristalizó en el actual SEPA.

Como tantas otras cosas, todo partió de un heterogéneo conjunto de casualidades (unas muy tristes y otras más afortunadas) encadenadas por el Destino.

A finales del año 1984, y siendo entonces diputado de la Junta General del Principado de Asturias (JGPA) en la primera legislatura, me enteré de la triste pérdida del muy querido y apreciado Dr. Pumariega, padre de compañeros de mis hijos, y como consecuencia del traslado urgente en ambulancia de un paciente suyo, al que quiso atender personalmente, yendo a buscarlo a Luarca desde Oviedo. Esta lamentable noticia me indujo a presentar una proposición no de ley (moción) para la creación de un servicio de rescate aéreo de accidentados y enfermos graves en Asturias, con quince minutos de ida y otros quince de vuelta a cualquier extremo de la provincia tras la atención de urgencia medicalizada “in situ”, con avisos previos al Hospital Central para la posterior recepción del enfermo, que resultaría obviamente agilizada (consulta del historial clínico, preparación del quirófano, movilización del equipo, etcétera). Fue una propuesta inicialmente acogida con recelo, como era normal con todo lo que provenía de la oposición en cualquier Parlamento nacional o autonómico, pero que finalmente se aprobó por unanimidad (“Diario oficial de sesiones de la JGPA”, n.º 36, serie P, págs. 1.582 y sig.), gracia a la sensatez y buena voluntad de Pedro de Silva, entonces presidente del Gobierno de Asturias, y del resto de diputados, de la más heterogénea condición y del más generoso y aprobado buen criterio. Este servicio se conoce hoy con el nombre de Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA); si bien, con la retirada del punto C, quedó más orientado a la atención de los accidentados de montaña que a las urgencias de salud, y descartado totalmente su empleo nocturno, como yo había sugerido, gracias a las posibilidades de la aviónica moderna, que permite volar sin visibilidad, y de poder utilizar los campos de fútbol bien iluminados para el aterrizaje, tras realizar el vuelo sobre la cota adecuada en toda la trayectoria, para evitar accidentes.

Como ya comenté en otras ocasiones, objeciones y menudeces aparte, se salvó a mucha gente en situaciones angustiosas, y se colaboró también en el transporte de órganos para trasplantes, previamente traídos a Santiago del Monte desde otros puntos de España y acercados al HUCA por el helicóptero.

Este es el momento idóneo para resaltar muy especialmente el eficiente y abnegado trabajo de pilotos, médicos y rescatadores que se han jugado la vida y la siguen arriesgando cotidianamente, en este heroico y meritorio servicio, juntamente con los agentes de la Guardia Civil de Montaña (GREIM), algunos de los cuales han muerto en este arriesgado trabajo, nunca justamente agradecido y compensado.

La consideración de estas realidades, y la del elevado coste de los helicópteros medicalizados (unos 4.000 euros/salida), así como la cada vez más frecuente irresponsabilidad de acudir a la montaña sin la más mínima preparación física, conocimientos geográficos, ni equipamientos técnicos, originan riesgos brutales, que luego han de asumir los rescatadores en condiciones aún más adversas; gastos cuantiosos que pagamos todos los asturianos, y tragedias familiares lamentables que nos llevan a sugerir a los expertos del montañismo que soliciten del Principado de Asturias la promulgación de unas normas reguladoras de las actividades de montaña que prevean y corrijan conductas irresponsables, eviten la pérdida de pilotos y rescatadores, que ya suman catorce vidas en los últimos años, y reduzcan el inaceptable gasto de quienes se ponen en peligro temerariamente, para solicitar luego un precipitado rescate en helicóptero y aparecer después en los medios de comunicación social proclamando su insensatez e impericia. Como ya dije hace años, solo entre 2008 y 2012 se realizaron en Asturias 570 rescates de montaña, con un coste medio del helicóptero medicalizado próximo a los 5.000 euros por servicio, sin que hasta este último año citado se haya tramitado más que un solo expediente de cobro por parte de la Administración; y ello después de haber sido advertidos por partes meteorológicos negativos, e instrucciones de Protección Civil sobre zonas peligrosas y de acceso restringido.

En esta regulación normativa creo que deben recogerse cuestiones como estas: comunicar a la Guardia Civil los proyectos de itinerarios y rutas alternativas de emergencia, tenencia de equipos adecuados de aviso (móviles, GPS, pistolas de señales), y, como se nos pide en los deportes náuticos, acreditar con un carné profesional de patrones de embarcaciones de recreo para vela y/o motor (PER) la preparación adecuada del responsable de la expedición, y un seguro de asistencia. Nadie mejor que una asociación de montañeros expertos asistidos por agentes del GREIM y rescatadores del SEPA para diseñar y promover estas normas en el Principado de Asturias, luego extrapolables a toda España. No creo que una iniciativa legal de esta naturaleza pueda suscitar muchas controversias, aunque hoy en política todo es posible. ¡Suerte, vista y al toro!

Cartas

Número de cartas: 49673

Número de cartas en Abril: 42

Tribunas

Número de tribunas: 2195

Número de tribunas en Abril: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador