Constitución y contradicción
Mi capacidad para interpretar u opinar sobre la Constitución Española está muy lejos de ser la de un experto. Pero, como mi esencia es de carácter español, opino.
En ella se nos dice: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Es decir: el vocablo “Nación” engloba a “nacionalidades y regiones” que la integran. Es el caso actual que algunos siendo partes dicen ser el todo y no ser parte, porque entienden que no hay diferencias entre nación y nacionalidades. Se han preguntado alguna vez ¿qué es el tiempo? La definición escolástica define el tiempo como la duración de un cambio. Entendiendo “duración” como un intervalo del tiempo (“nacionalidades y regiones”) que integrado a los otros define el “tiempo” como algo más total (“Nación”).
Luego entra en una contradicción supuestamente acordada para conseguir el consenso: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”. Una contradicción, pues, si “Nación” es superior a “nacionalidades y regiones”, y como no se deben confundir las partes con el todo: ¿cómo es que se establece como todo a una parte? El castellano es la lengua que se habla en Castilla, ¿es acaso Castilla una nacionalidad dominante? Desde luego es una lengua tan española como el bable. Algunos lingüistas dicen que el castellano es un bable modificado. Precisamente en Asturias se hablan varios bables, por lo que hace algunos años los amantes de la “llingua” fundaron la “Academia de la Llingua Asturiana” con el fin de establecer los criterios que lograsen unificarlos en una única “llingua” asturiana. Podían haber dicho que el bable de Gozón era la “llingua” asturiana, pero no se hizo. Los fundadores de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) hicieron lo mismo hace tres siglos con el mismo criterio: unificar y establecer una única lengua para dar esplendor a la comunicación. Hoy lo es para 577 millones de personas, siendo la segunda lengua materna en el mundo (tras el chino mandarín) y la tercera en internet. La propia RAE nos aclara que denominaremos la lengua española como “castellano” en el ámbito de España y como “español” en el ámbito internacional. Todo muy extraño. Extraño o no, que sigamos otros 41 años más consensuados con ella, en paz y libertad.
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