Alumbrado navideño en la A-66
El diputado de la Izquierda Plural por Asturias, Gaspar Llamazares, acusaba al Gobierno hace unos años de “apagar el alumbrado en las autopistas y poner así en peligro a los conductores españoles”.
El Gobierno respondía que “la iluminación no es un elemento necesario, sino una mejora de la red, que debe de estar sometida a las disponibilidades presupuestarias”.
Hace unos días, en el “Observatorio de seguridad vial” se decía que invertir en infraestructuras a través de los Presupuestos públicos será una tarea difícil, ya que las administraciones se están centrando en el gasto social. Por tanto, “para las inversiones en infraestructuras es imprescindible el papel del capital privado y el pago de los propios usuarios”. ¿Toman nota?
Nadie tiene que jurarlo; el abandono de las carreteras es un hecho incuestionable; no hay más que ver en la rotonda de la Cruz Roja, que, en pleno proceso evolutivo, nació bache, creció a socavón y va camino de cráter, sin que las autoridades competentes (perdón, quise decir incompetentes) hayan invertido un euro en su reparación.
Pero no quería referirme hoy a Oviedo, sino a otra infraestructura compleja que requiere de atención, cuidado y mantenimiento: la A-66.
Por razones que no vienen al caso, realizo con frecuencia el trayecto Oviedo-Campomanes, con mayor sufrimiento cada vez, debido a la presión ocular para ver en la oscuridad, visión en colores, pupilas dilatadas, líneas que deberías ver y no ves... y tensión, mucha tensión.
En las actuales condiciones de la calzada, y con la visibilidad nocturna en condiciones de humedad (niebla o tras una lluvia), las “señales de piso”, esas marcas blancas o amarillas, que ¿se encuentran? pintadas en la carretera, paralelas al sentido de circulación, son inexistentes, absolutamente.
Es imposible saber con las “señales de piso” si puedes, o no, adelantar, porque la línea supuestamente amarilla, supuestamente continua, o supuestamente punteada, no existe
Es imposible saber con las “señales de piso”, si hay una línea blanca que defina los bordes de la carretera, el comienzo de los separadores, las canalizaciones especiales o el sentido del carril, porque la supuesta línea blanca no existe.
Las autoridades que, como miles de automovilistas, también pasan por allí saben que una marca vial –reflectorizada o no– constituye una guía óptica fundamental para la información visual de la carretera, e imprescindible para que el conductor tenga tiempo suficiente de percepción y reacción, ante cualquier imprevisto en la circulación. ¿Por qué no hacen nada?
Si bien la mayoría de los accidentes corresponden a fallos humanos, la no correcta (incluso inexistente) señalización incrementa muchísimo las posibilidades de una fatalidad. No hay márgenes para el error. Ni tiempo.
Estaba viendo un documental sobre deportes de alto riesgo, donde cuatro “pirados” (a mi parecer) se juegan la vida de un modo increíble. No había reparado en que miles de “pirados” hacemos lo mismo cada día, jugando a la gallina ciega, en el trayecto Oviedo-Campomanes.
Saludos cordiales
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

