Niños forzados a ser adultos
Dos casos muy recientes en las pupilas de los telespectadores. Greta Thunberg y el pequeño Hugo, una como adalid de la defensa del cambio climático y el otro como prodigio en las artes de tocar el tambor; una, 16 años, con muy poca oratoria, producto de los intereses más bajos y oscuros de la economía para engañar a la audiencia de que los jóvenes se mueven para defender el clima mientras los mayores se apoltronan en sus cómodos butacones, que su madre viendo el chollo de la fama y subvenciones de un producto marketing dejó de trabajar para dedicarse a conocer el mundo con su hija como estrellas para defender la agonía del planeta, que es cierta, pero que hay mucha más gente anónima que recicla y clasifica basura todos los días en silencio como obligación moral, implicada sin otro interés que luchar altruistamente en defender la vida humana sobre el planeta. Y, por el otro lado, el niño de 2 años Hugo, convertido en aporreador del tambor de forma prodigiosa, que no sabe casi hablar, cual muñeco de cuerda que golpea hasta que esta se acaba, asustado en los platós, transformado en adulto y sus padres aplaudiendo al inocente encorsetado en un esmoquin como un ídolo de la música y genio en el programa “Got talent”, de la cadena cinco.
¿Por dónde empezar a denostar estas actitudes? Naturalmente, por los padres. A un servidor, como educador de jóvenes y niños toda la vida, se me abren las carnes con tales actitudes de explotación y de crear genios sin serlo, robarles la niñez y juventud; me gustaría ver dentro de unos años adónde llegaron estas pobres criaturas y ver los resultados de tales ocurrencias. ¿Dónde está la protección de menores de la que tanto se habla? ¿Al circo mediático se le permite todo, aunque sea el sacrifico de una infancia?
Me preocupa seriamente cómo las autoridades políticas de este país no ponen coto a esta explotación de menores, ni los de derechas ni los de izquierdas, con tal de ganar audiencias y defender causas orquestadas bien conocidas por los intereses económicos. Esos medios de comunicación que entran al juego quizás obligados porque los trabajadores deben decir lo que se les pone entre los ojos para la gente que piensa poco, así es fácil manipularla y darle ocupación.
Que el cambio climático es real, estoy de acuerdo; que el medio ambiente hay que cuidarlo, también; yo ya lo hacía con mis alumnos limpiando la basura de los ríos locales, cuidando plantas y montes en las actividades de campo en los ochenta. Hay niños con talento, también lo sé, pero hacerles ídolos es una aberración y eso a la larga se paga, el niño pierde la oportunidad de ser un niño protegido y cuidado por sus padres con sumo cariño y dedicación; dejad que los niños sean niños, no los sometáis al estrés del escenario, focos, bambalinas y gente extraña, y los mayores demostrad que lo sois con responsabilidad; padres, no lloréis mañana por vuestros errores de hoy, cuidad a vuestros hijos en el calor del hogar, ya serán ellos mayores y que decidan, no los echéis a las patas de los caballos creyendo que lo hacéis muy bien, dejad vuestro ego para otra ocasión, os lo dice un educador de niños que sufre viendo estas actitudes erróneas de las que casi nadie se atreve a decir nada.
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