Cambio climático y Derechos Humanos
El cambio climático es el problema más importante que afronta el mundo, según una encuesta realizada a jóvenes y que Amnistía Internacional difunde con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos (10 de diciembre). Con la publicación de las conclusiones de esta encuesta, mientras los gobiernos se reúnen en Madrid en la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU, la organización quiere advertir a quienes dirigen el mundo que su inacción ante la crisis del cambio climático les está distanciando de la juventud.
Ipsos MORI, por encargo de Amnistía Internacional, ha encuestado a más de 10.000 personas de entre 18 y 25 años –integrantes de lo que se conoce como generación Z– de 22 países para este estudio sobre “El futuro de la humanidad”. Se les ha preguntado su opinión sobre la situación actual de los derechos humanos en su país y en el mundo, qué problemas consideran más importantes y quiénes creen que tienen la responsabilidad de abordar los abusos contra los derechos humanos.
Se ha pedido a las personas encuestadas que elijan un máximo de cinco problemas de una lista de 23 problemas importantes que afronta el mundo. En total, el 41% (53% en España) ha dicho que el cambio climático es uno de los problemas más importantes que afronta el mundo, lo que lo convierte en el más citado globalmente, seguido del 36% (41% en España) de personas que eligieron la contaminación y el 31% (29% en España) que seleccionaron el terrorismo. El calentamiento global ha sido también el más citado de los problemas medioambientales más importantes que afronta el mundo (el 57%), de entre diez de ellos, como la contaminación del mar y del aire, y la deforestación.
Sin embargo, las conclusiones de la encuesta se extienden mucho más allá de la crisis climática, y reflejan las dificultades y preocupaciones cotidianas que afronta la generación Z en sus respectivos países. En el ámbito nacional, la corrupción ha sido el problema más citado como uno de los asuntos más importantes (por el 36%, el 50% en España), seguido de la inestabilidad económica (el 26%, el 34% en España), la contaminación (el 26%, el 25% en España), la desigualdad de ingresos (el 25%, el 24% en España), el cambio climático (el 22%, el 27% en España) y la violencia contra las mujeres (el 21%, el 40% en España).
Las conclusiones de la encuesta llegan en un momento en el que hay protestas multitudinarias generalizadas en el mundo, desde Argelia hasta Chile, pasando por Hong Kong, Irán, Líbano y Sudán. Muchos de estos movimientos están encabezados en su gran mayoría por personas jóvenes y estudiantes que denuncian, con ira, la corrupción, la desigualdad y los abusos de poder, y sufren una represión violenta por hacerlo.
Las conclusiones revelan también la firme creencia de muchas personas jóvenes de todos los países encuestados en que los gobiernos deben asumir la máxima responsabilidad de garantizar que se cumplen los derechos humanos, pues el 73% de todas las personas encuestadas elige a los gobiernos frente a las personas (el 15%), las empresas (el 6%) y las ONG (el 4%).
Si los y las dirigentes del mundo están dispuestos a escuchar con atención, se darán cuenta de que la generación Z no está pidiendo pequeños ajustes. La gente joven busca cambios fundamentales en la forma en que funciona el mundo. Si la dirigencia no se toma esto en serio, podrían traicionar a toda una generación. Si los sucesos de 2019 nos enseñan algo, es que las generaciones más jóvenes merecen un lugar en la mesa en lo que se refiere a las decisiones que las afectan. Si las voces de quienes están en primera no son parte del debate sobre cómo abordamos los desafíos que afronta la humanidad, las crisis que estamos presenciando en el mundo solo empeorarán.
Ante todo, los gobiernos deben empezar la nueva década con medidas significativas para abordar la emergencia climática, reducir la desigualdad e implementar reformas auténticas que acaben con los abusos de poder. Necesitamos cambios sistémicos, basados en los derechos humanos, para los sistemas económicos y políticos que nos han traído prácticamente hasta el borde del desastre.
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