Tiempos difíciles para el amor
¿Son estos tiempos extraños? Seguramente la respuesta de una mayoría positivista sería que son diferentes. Yo creo –y quizá alguien más– que son distintos. El diccionario define como distinto: “Raro o distinto de lo normal”. Eso es, se trata de unos tiempos anormales. La política abarca casi todo el panorama social, pero no está dedicada al ciudadano, sino al partido. Se ataca al contrario como a un enemigo, utilizando los poderosos medios de comunicación. “La vileza es ensalzada entre los hijos de los hombres” (Salmos 12:8). A veces, utilizando también los medios que el Estado debe ocupar en las cosas verdaderamente importantes y urgentes en servicio al ciudadano. El pueblo parece tan solo el voto útil a un propósito particular más que al bien general. Es fácilmente manipulable, incluso se manipula la historia; mientras, los graves problemas presentes no se atajan con unidad, es decir, con sentido de Estado.
La desestabilización puede salir demasiado cara. ¿Y quién paga a los desestabilizadores? –que se suponen al servicio del país–, pues eso, el país. ¿Y quién pagará la desestabilización mundial? Tiempos extraños en general... los de Putin, los de Trump, los de Johnson, los de China, los de Corea, los del terrorismo islámico, los de Siria, los del abuso Israelí, los de los setenta millones de refugiados, o los ochocientos millones que pasan hambre, los de las mafias traficantes de seres humanos, los de los nuevos asesinos de familia, etc., etc. Desestabilización sin respuesta que está transformado a la sociedad más débil en gente desinhibida, y propiciada hacia abajo, fácil presa del materialismo, de la violencia, la droga, el desprecio a los valores morales, a la propiedad privada. ¿Será este por fin el tiempo del fin? Es posible: “Y por el aumento del desafuero se enfriará el amor de la mayor parte. Pero el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo” (Mateo 24:12,13). ¿Aguante?, sí, aguante en amor por la justicia.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

