El ambulatorio como centro de ocio
El 9 de diciembre acudí al centro de salud de Lugones y había como unas 22 personas esperando para ser atendidas con un único médico de guardia y una enfermera. Nada nuevo bajo el sol, porque aquí siempre estamos bajo mínimos y teniendo que esperar ocho días para una cita con el médico, lo cual, en parte, provoca que esto esté como acabo de ver.
Finalmente le he dicho a la persona de admisiones que me saque de la lista para que no me atiendan, porque yo no puedo estar con la fiebre que tengo y el dolor de cabeza que tengo en un sitio donde la gente está de risas y dando voces. Solo les falta ponerse a cantar. No sé si necesito un antibiótico que en la farmacia no me lo van a dar, y es adonde voy a ir ahora. Si lo necesito, en casa tengo uno, y me lo acabaré tomando, porque yo mañana no tengo otra opción que ir a trabajar.
Me gustaría saber por qué es obligatorio atender a cualquier persona aunque aparentemente esté genial, mientras yo estoy que no me tengo en pie, en una silla esperando. Me gustaría saber por qué a la gente que va al médico porque se aburre en su casa no se le explica que esto no una urgencia y que haga el favor de dejar de hacer esto.
Me da la risa con las campañas de que la gente no se automedique y que no tome antibióticos sin motivo, cuando a veces no queda otra opción por culpa de un montón de incívicos a los que la Administración protege y les permite que sigan actuando así. Me gustaría saber de qué sirve un cartel en el que se pide a la gente que no grite en las salas de espera de los hospitales y centros de salud cuando solo les falta sacar una guitarra.
Quisiera saber por qué el personal de los centros o un guardia jurado, cuando los hay, no ponen un poquito de orden. Finalmente fui a la farmacia a ver qué me podían dar sin receta para mañana ir a trabajar sí o sí. Y reitero que a quien solo le falta ponerse a cantar en una sala de espera de un médico está perfectamente y no debería ser atendido. Mientras tanto seguiré cotizando para que todo el mundo tenga derecho a ser atendido, incluso por la enfermedad del aburrimiento. Sobra decir que lo que me voy a comprar, pese a cotizar, voy a tener que pagar su precio íntegro, porque no me lo habrán recetado.
La solución a esto es bien fácil. Se pregunta en admisiones el motivo de la consulta y, si no es una urgencia, no se admite al paciente. Y ya está
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

