112, ¿el ángel guardián?
Asistimos estos días al lanzamiento de un nuevo producto por una empresa privada de seguridad. Hasta ahora se dedicaban a “proteger” a las personas dentro de sus viviendas con sistemas electrónicos y ahora expanden su negocio para “proteger” a las personas fuera de su casa, también con medios electrónicos. Bueno, según lo venden parece que ofrecen un “ángel de la guardia” que acompañe a cada cliente.
No cabe duda de que esta empresa aprovecha el “momento” en que la violencia de género, las agresiones y los atracos en plena calle están a la orden del día y desgraciadamente van en aumento. Sin olvidarse de las personas que sufren en la soledad de su casa o en plena calle, les surge un problema acuciante de salud. El mercantilismo no deja escapar las oportunidades de negocio, aunque, a veces, se basen en las desgracias del prójimo.
Según explican, este producto al que llaman “el guardián” funciona cuando el usuario toca el botón SOS de un aparato y entonces desde una centralita le identifican y además conocen su ubicación. Dicen después que si el usuario les confirma una situación de peligro, imagino que tendrá que comunicarlo el usuario de viva voz, le envían ayuda. No especifican qué tipo de ayuda, pero puede que hagan únicamente de intermediarios y traspasan la petición de socorro al 112, a emergencias.
Desde nuestro móvil podemos llamar al 112 para informar de una situación gravosa o pedir ayuda ante un problema. También nuestro móvil tiene un dispositivo que estando activado permite conocer nuestra ubicación. Supongo que no sería mucho pedir una colaboración entre las compañías telefónicas y el 112 para que cuando alguien llame al teléfono de emergencias se le pueda identificar de inmediato y conocer a la vez su ubicación.
Solicitaríamos al 112 que ante una situación muy crítica, nos están atacando, sirviese únicamente el apretar un botón 112 para que se pusiese en marcha con la mayor urgencia un operativo de ayuda. No siempre es posible hablar, decir quién eres, qué te está pasando y dónde estás. El delincuente no te permitirá pedir ayuda, tal vez sólo puedas “apretar ese botón” y nada más, antes de que te domine completamente o simplemente te quite el móvil. El 112 debería poner en marcha cuanto antes el operativo de ayuda, en cuanto identifique al que necesita socorro y sepa dónde está. Lo de qué realmente pasa se tendrá que averiguar cuando la ayuda esté in situ, no hay otra alternativa.
No tenemos nada en contra de los negocios privados, más bien lo contrario, ahora que si un negocio privado usa los medios públicos para su lucro que pague por ello. Más claro: “Si alguien necesita ayuda y llama, marca o aprieta un botón al efecto y lo que hace es traspasar su necesidad o su problema al teléfono de emergencias, al 112, ¿para qué? Eso sí, por favor, que el 112 adopte y adapte las medidas apropiadas para dar un servicio de ayuda pleno, público y gratuito, tal y como ya se ha mencionado.
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