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Igualdad en derechos, pero respetando la maravillosa diferencia

12 de Diciembre del 2019 - Jose Luis Sancho Sánchez (Zaragoza)

Alguien me pidió el otro día que dijera algo sobre la mujer en una de estas carticas. Bueno, yo creo que se ha desbocado un poco el asunto sexual (perdón, la cuestión de los sexos), probablemente por intereses políticos y comerciales, que viene a ser lo mismo. Pero bien, no tengo inconveniente: mi abuela y mi madre lucharon por la vida de los suyos, mi abuelo y mi padre lucharon por un sueño; mi esposa que también es madre y abuela, lucha por los suyos, yo... lucho por un sueño. Quizás ese sea el puro y simple resultado de ser hombre y mujer. No quiero decir que una mujer no luche por un sueño, pero ¿un sueño a costa de los suyos?, o ¿un sueño en el que no estén los suyos?... difícil. ¿Es entonces el hombre un auténtico egoísta que ira en pos de sus sueños en primer lugar, aunque naturalmente estén incluidos los suyos? No en general, pero sí está en la médula masculina. ¿Cómo podemos conjugar esto en la endiosada e interesada igualdad de los sexos? Es posible que no tenga solución, así que lo que puede pasarnos es que se nos adoctrine, se nos acondicione, se nos controle y se nos someta a un cambio de sexo. No quiero decir un cambio de matrícula, sino un cambio de intereses, de impulsos, de sentimientos, de aspiraciones, de... motivos, de deseos. Todos y todas, miembros y miembras, debemos ser iguales a excepción de unas ligeras diferencias físicas, porque, claro, sin esas diferencias pronto dejaría de existir una humanidad viva. Es como si todo lo que debe diferenciarnos sea el sexo puro y duro. La inclinación fervorosa de la mujer por ser esposa madre, abuela y amiga debe rebajarse para luchar como un hombre por los intereses de la época, el hombre que se vaya entrenando para atender al bebé y hacer la colada, que los sueños, sueños son. He buscado alguna idea en mi libro de cabecera y he encontrado esto: "Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó" (Génesis 1:27). Es decir, Dios creó al hombre y la mujer a su imagen intelectual, moral y espiritual. Pues teniendo las mismas facultades, si es que saben ayudarse y respetarse, que se repartan tareas, ideas y sentimientos, teniendo en cuenta las diferencias del otro, es decir: amor el uno por la otra y la una por el otro.

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