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Quimeras domésticas

17 de Diciembre del 2019 - Antonio Valle Suárez (Castropol)

En plena canícula, en Semana Santa, en Navidades ahora, se les acumula el trabajo a las amas de casa y a los amos, que también haberlos haylos. En esas fechas muchos españoles disfrutan de unas merecidas vacaciones al tiempo que sus parejas, sufridas amas/os de casa, han de dedicar casi todas las horas del día a sus "obligadas labores", quedándose sin descanso, sin tregua. Da igual que sea en época lectiva, que de vacaciones, que la casa sea la propia o alquilada para el asueto. Nunca se libran de sus diarias "obligaciones": hacer la colada, la cama, cocinar, recoger, fregar cacharros..., mientras los demás, muchas veces, entre tanto, descansan de sus duras tareas sin dar palo al agua. Claro que todo esto se solucionaría pidiendo a la pareja ir de relax a un hotel, pero eso está solo al alcance de unos pocos/as que puedan y quieran. Las amas/os, aún en vacaciones, han de hacer sus trabajos aun con sus hijos y parejas de por medio estorbando. En caso de no arrimar estos el hombro, el trabajo no cesa de multiplicarse y crecer hasta amontonarse. Ocurrido eso, al ama/o de casa no le queda ni un minuto para llorar sus penas. Ni siquiera podrá jubilarse cuando le lleguen los 65 abriles. Es más, le será difícil a lo largo de su vida laboral quedarse un día al mes en cama para mitigar cualquier sufrimiento acorde con su edad.

El cocinar es de los trabajos más desagradecidos del hogar, ya que siempre puede caerte aquello tantas veces mentado: ¿Aún no está lista la comida? Te pasaste con la sal. Se te quemó un poco el arroz. Está muy pasado este filete. ¡Otra vez lentejas! Quedó crudo el relleno de la empanada y... un sinfín de sinfonías más que muchas de las sufridas amas/os de casa soportan injustamente cada día.

Dicho lo dicho y aún con el riesgo de caer en suspicacias o enfadar a los desertores, se me ocurre lanzar una recomendación a las sufridas amas/os para que la apliquen ya en las próximas vacaciones de Semana Santa que, al poco que nos descuidemos, están ya ahí a la vuelta de la esquina.

Estimada ama/o de casa: Ahora ya metidos en el duro invierno, que no tendrá a su pareja ni a sus hijos en casa, ya que estarán ocupados en su trabajo y en el colegio, debería de preparar fríamente una relación con todos los quehaceres de la casa. Luego repartirlos por escrito entre la querida familia que con usted convive. Si le parece que no tiene tiempo para hacer el listado resuma, no se pare a separar la ropa de la lavadora por colores o por situación geográfica en el cuerpo, no, lávela toda junta. Si por una vez se destiñe servirá para llamar la atención. Y cuando le toque cocinar pollo no lo haga al estilo de la abuela: dorarlo en la sartén, cocinar la cebolla, la zanahoria, el ajo puerro, los pimientos... Luego pasar todo a una cacerola y regar todo el conjunto con vino blanco y agua poco a poco, pasándose tres horas mirando al pollo para que no se queme. No le dedique tanto tiempo a ese y a otros platos, no. En este caso le recomiendo limitarse a colocar en frío en una fuente todas las hortalizas picadas, asentando encima los trozos de pollo. Luego salpiméntelo todo, riéguelo con vino blanco y aceite y métalo al horno previamente calentado a 200 grados durante media hora. Al término de ese tiempo limítese solo a darle la vuelta al pollo, revolver un poco las verduras y a hornear toda otra media hora más. Quedará apetecible a la vista además de sano y sabroso. Mientras el proceso discurre, usted se sienta en la mesa, hace la deseada lista de tareas para adjudicar a sus queridos. Ya asignados y asumidos los quehaceres por los colaboradores funcionará todo mejor y usted, amiga ama/o, podrá irse también a disfrutar de un vermú, a pasear, a tomar el sol y a saborear la vida como ello/as hacen, con tanto merecimiento por supuesto. Eso sí, adviértales con tiempo que el que avisa no es traidor. Que si alguien no cumple su cometido, si no pela las patatas, no pone de remojo les fabes, no barre o no carga la lavadora, usted se negará a cocinar limitándose a quedarse de brazos cruzados o a marcharse de paseo. Y si en un hipotético caso de que no cumplan con lo asignado, espételes: "¿Qué pasa con las patatas? ¿Es que no habéis puesto les fabes a remojo? ¿Va a seguir la ropa amontonada sin visitar a la lavadora? ¿Qué carajo pasa en esta casa? Muy bien, pues como lo queréis así, yo hoy no cocino y mañana tampoco". Y, usted, tan campante.

Para que se vayan adaptando le aconsejo que lo haga ya ahora que es tiempo de paz y las reprimendas duelen menos, al tiempo que saborea un café o un vinito. Sí, mentalícese, hágalo así, comparta y verá cómo usted podrá disfrutar de la vida como los demás. ¡Sea valiente, atrévase, no tenga miedo, se lo merece, claro que sí!

¿Me dice que si funcionará? ¡Vaya que si funcionará! Ya lo verá cómo funcionan.

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