El fin no siempre justifica los medios
Ayer, de camino a mi casa, me encontré con el piquete del centro logístico de una cadena de supermercados que todos bien conocemos. Siendo vecina, no era la primera vez que pasaba por ahí desde que se había anunciado la huelga. Hasta entonces todo era normal, con gente paralizando la entrada y salida de camiones del centro logístico. Pero ayer no.... No tengo palabras para describir lo que vi, lo que tuve que escuchar y el miedo que llegué a sentir. Unos metros antes de llegar al punto crítico, estaban unos guardias civiles. Me paré y me dijeron que no había problema, que estaban dejando pasar a la gente. Cuál fue mi sorpresa cuando, al ir avanzando, vi cómo una marabunta de gente iba rodeando mi coche y gritando a cuál más: hija de puta, asquerosa... Pegando golpes en los cristales y la carrocería... No entendía... Yo solo estaba pasando para ir a mi casa, haciendo uso de la vía pública. Sus caras, su ira, su mirada de asco hacia mí... Y mis hijas menores de edad presenciando este espectáculo lamentable. Intenté explicarles que yo solo estaba pasando, pero solo una persona se dio cuenta del error, los demás siguieron. Un guardia civil se acercó a la ventanilla y me dijo que no intentara razonar con ellos, que era perder el tiempo. Me fui a casa dolida y tan decepcionada… Yo, la que tiene “ese coche de mierda”, vecina e hija de emigrantes retornados, que llevo en mi ADN sangre de familia minera. Abuelos, padres, tíos y primos, gente que bajó todos los días a pozos negros y oscuros a jugarse la vida. Gente que luchó por sus derechos... ¿quién mejor que yo para entender cuando de luchar se trata? Pero, señoras y señores, así no... Os estáis equivocando. Llevo años comprando en ese supermercado. Vivo en una zona rural en la que prácticamente cualquier desplazamiento se hace en coche. Y si por distancia fuese, tendría más cerca la competencia, un supermercado conocido mundialmente. Pero prefiero hacer más kilómetros e ir al que tiene productos locales, el pequeño que genera trabajo para Asturias. Al igual que todos vosotros, dejo una gran parte de mi sueldo en el supermercado. Pues prefiero dejar mi dinero en uno de aquí que en la gran multinacional... Que luchéis por vuestros derechos me parece bien, pero hay maneras y maneras de hacerlo.
Y ahora, con más perspectiva, pienso: ¿pensaban que yo era una compañera de trabajo intentando entrar a trabajar? ¿Y si así fuera? ¿No somos libres de hacer lo que queremos? ¿Es así como tratáis a vuestra gente? ¿Es este el ejemplo que les dais a las nuevas generaciones? ¿Luchar insultando?
Resulta que en mi trabajo negocio las 8 horas del día y los 5 días de la semana. Si tuviera que sentarme a negociar con ellos, no podría. Si esta es la gente que representa a todos los trabajadores, os diré... Ni negociación, ni nada. Me dais pena, y mucha, pero mucha vergüenza...
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