Sepamos el verdadero motivo de lo que celebramos
La inmensa mayoría de las tradiciones tienen un fundamento espurio y la Navidad no es una excepción. No solo no se sabe la fecha -si Dios lo hubiese querido, lo habría señalado en su Palabra-, sino que los pastores no podían estar al raso en invierno. Pero dejando eso a un lado, ya que la fiesta tiene que ver con Cristo, sería deseable que la fiesta misma no se alzara por encima del festejado, muy a menudo pasando por alto sus propios preceptos.
¿Qué es lo más importante en relación a Jesús? Nuestra fe en su sacrificio de rescate. "Vino... para dar su alma en rescate en cambio por muchos" (Mat. 20:28). Adán pecó y de este modo perdió una posesión muy valiosa: la perfección, la vida humana perfecta, una posesión que ya no pudo pasar a sus descendientes. Lo único que pudo transmitirles fue el pecado y la muerte. Jesús, a quien la Biblia llama "el último Adán", tenía una vida humana perfecta y nunca pecó (1 Corintios 15:45). En cierto modo, Jesús tomó el lugar de Adán para salvarnos. Obedeció a la perfección a su Padre y sacrificó, o entregó, su vida perfecta (Rom. 5:19). Así pagó el precio necesario para cubrir el pecado de Adán y nos dio una esperanza a sus descendientes (1 Corintios 15:21,22).
Entonces, ¿de qué manera podemos demostrar que agradecemos ese rescate? Para empezar, conociendo mejor a Aquel que lo dio, Jehová. "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16). Jesús así se lo pidió a su Padre en oración: "Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo (Juan 17:3). Bueno pues ¿por qué no apartar un poco de tiempo para tratar de conocer a Dios y a su hijo a través de las Santas Escrituras en estos días? Eso sería una verdadera forma de mostrar nuestra gratitud, y no solo por el ruido, el champán y el turrón, hasta podría suponer un tiempo feliz en nuestra conciencia.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

