Pablo Iglesias y los demás
Magnífica intervención de Pablo Iglesias en el debate de investidura. Ya sabíamos que era el mejor orador. Intuíamos que tiene más proyección política de la que nos hace ver en algunas hemerotecas suyas, estropeado y entorpecido en sí mismo quizás por tener que hacer la labor de aunar y conformar una amalgama de partidos y sensibilidades en su formación. Pero lo que no sabíamos, y lo dejó claro, que puede ser un excelente vicepresidente. Será un importante activo y atrevido para ese gobierno que no lo tendrá nada fácil con una derecha desenfrenada hacia su propio desprestigio.
Estamos ante la única salida a este entramado de partidos que tienen atrofiada la conformidad de pactos y gobierno; liderados por perfectos pazguatos. Se salvan algunos, pocos, entre ellos Pablo Iglesias, sin sacar ninguno una nota destacada.
-La Arrimadas va camino de emular a su profesora más avanzada y avezada en esto de aniquilar un partido querido en sus inicios y que por el capricho y sinrazón de sus líderes-as se encargaron de finiquitarlos, con la particularidad que se veía y se ve venir.
Algo nunca visto en el hemiciclo, allí donde se debe dialogar, pactar y acordar, propuestas, proyectos y leyes con toda la rigurosidad y seriedad obligada, la líder del Cs, insistiera una y otra vez a los diputados del PSOE que fuera alguno valiente y votara en contra de la investidura de su líder Pedro Sánchez; lo que podríamos denominar un Tamayazo en toda regla propuesto en boca de una Arrimadas en su caída libre al abismo del olvido. No tiene dignidad alguna, proponía un pacto PSOE+PP+Cs, cuando si pactaran PP y PSOE, ellos solo serían calderilla "arrimada". Ahora sale con esta parida buscando satisfacerse ella con la traición en las filas del PSOE, ¡ya me dirán!
-Pablo Casado ya no tiene justificación, el tener detrás a Abascal le hace subirse al caballo sin haber sido jinete jamás, lo cual la descabalgada es segura y cómica si no estuviéramos hablando del líder de la oposición.
-El líder de Vox bien pudiera tener razón en varios planteamientos, pero los pierde todos cuando repite insultos y descalificaciones a diestro y siniestro. Siempre apelando a desventuras de antaño como aferrándose a un pasado que añora sin remordimiento y a una política insolidaria, racista y xenófoba que cala en algún sector de la sociedad, porque tiene que haber de todo, pero todo eso tiene poco recorrido.
Es cierto, el pacto más coherente sería el del (PP+PSOE), algo imposible por lo antes referido, sus líderes son flojos y se odian, algo que en política no debiera suceder jamás; se pueden tener las ideas completamente contrarias, pero existe un principio que les exige: representan una responsabilidad enorme, se deben a todos los españoles cuando salen elegidos, no solo a los que les votaron. Es como los jugadores y entrenadores de diferentes equipos, no solo deben respeto a sus aficionados, también por ese principio de deportividad: a los rivales y aficiones contrarias. ¿Qué quedaba? ¿Volver y volver a unas elecciones hasta que las derechas alcanzaran mayoría? ¿Verdad que no? Pues eso.
Ustedes si no se ofrecen, si no apoyan al PSOE y Podemos, no pueden luego criticar el pacto con los independentistas, no queda otra. Maduren, háganse mayores y luego hablamos.
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