Hoy mi corazón español está roto
Hoy mi corazón de español está roto
al ver a sus hijos insultarse en el Parlamento
con odio, saña y desafío,
soy uno de los 95 por ciento de los españoles
que duerme con pesadillas,
se han dedicado a cavar trincheras
antes que arreglar sus desacuerdos y desavíos,
sólo a sus señorías les mueve el localismo,
sus propios intereses, los más cercanos a su
estómago, cartera y ombligo.
El cielo se ha teñido de rojo,
mal presagio para tiempos venideros,
personas han llorado de emoción
por colmar sus sueños y anhelos
sin importarles ni tirios ni troyanos
pues tal es su ambición.
Otros, de tristeza, pena y desolación
de ver entre ambos bandos negras trincheras
cavadas con odios históricos
amamantados desde la cuna
hasta su segura extinción,
parecen tumbas abiertas para recibir el fruto
del odio mezquino entre hermanos, padres e hijos,
todos españoles, hijos de una misma patria,
de una España que aún no ha olvidado
las trompetas lúgubres que tocan
a muerte y revolución.
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