Buscando la esperanza entre las noticias
Hay días... muchos días, en los que esta sección parece el libro de reclamaciones. Es natural, es el recurso de quien viendo lo que pasa lo único que puede hacer es manifestar su dolor. Yo creo que, si alguien puede hacer algo por poco que sea, ya se configura como una gran noticia, aunque no tenga proyección, alcance, trascendencia o repercusión; en todo caso, la repercusión de un día. La proyección la tiene cualquier cosa que escandalice, o la persona escandalosa que no se merece ningún protagonismo. El valor de una bondad, lealtad, honor, honestidad, altruismo no puede competir en repercusión con la novedad más inquietante, sucia y descarnada. La noticia nos previene, por eso una noticia sobre una bondad cotidiana no tiene el mismo alcance que el escándalo. Entre alguna buena noticia, los medios de comunicación nos retratan la triste realidad; sin embargo, también esperamos que esos medios nos ofrezcan estímulos y algún consuelo para seguir en la brecha. El fulano que ha asesinado a su expareja, o al niño, ya está entre rejas... ¡bendita noticia! Los mares sucumben a la basura del plástico, y los bosques a los incendios, pero... no hay rejas para los exterminadores, ¡vaya!; sin embargo, ya se pueden comprar coches eléctricos, ¡bien! Los que administran la casa de todos se concentran en sus propios intereses y no podemos cambiar el modelo para que administren una gestoría; pero... ¡podemos pasar a la página de deportes! Todavía queda otra página donde un lector cualquiera nos ofrece una idea diferente, ¡vale! Quizá se trate de una novedad esperanzadora que no se aviene mucho al sentimiento común, o la cultura actual, pero... si estamos dispuestos a recoger una verdad que no es nuestra verdad, pero se prueba más verdad... en ese caso los medios quizá tiendan a dar cobertura a eso nuevo y refrescante: “Venid a mí, todos los que os afanáis y estáis cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, porque soy de genio apacible y humilde de corazón, y hallaréis refrigerio para vuestras almas” (Mat. 11:28, 29).
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