¿De dónde han de venir las soluciones?
Un joven con su dosis de alcohol y su dosis de desprecio por la vida de los demás atropella a un ciclista quitándole la vida en la carretera. Otro mata a su madre, otro mata a sus hijos, otro mata a su mujer. ¿Podría ser alguno de estos el título de un libro? No parece que abordar de frente los problemas actuales sea un tema muy apetitoso. Mejor hablar de fantasías históricas o histéricas, ensoñaciones políticas ya imposibles, ensoñaciones varias, ciencia ficción o directamente dibujos animados sin dibujos, vende más. Nuestro planeta parece ir a la deriva no solo en su rotación moral alrededor del sol, sino también intelectual sobre sí mismo o en sí mismo, ensimismadamente.
¿Hasta cuándo esconderemos la cabeza en el subsuelo?
-¡Alto ahí! -clama el conductor de autobús- que yo ya estoy preparando mi próxima huelga.
-¿Es que no lee usted los periódicos? -dice el hombre sentado-, todos los días se expone la realidad política y social, señor mío.
-Informar no es abordar, ¿tiene usted confianza en que lo que se expone llegará a las conciencias capaces de resucitar a esta sociedad abúlica?
Voy en busca de Kalicatres sapientísimo y le pregunto: ¿cuál sería tu solución?. -Habría que recomenzar, buscar y enseñar los auténticos valores y una vez alcanzados darles rango de ley. -Pero... si la ley se la... ¿qué garantía tendríamos de que no se repitiese la historia? Esto es lo que yo creo, Kalicatres: El hombre desafió a su Hacedor al decidir por sí mismo lo que está bien y lo que está mal. Dios ha permitido un tiempo para que quede probada su incompetencia, y antes de que su orgullo, falacia, egoísmo y crueldad acaben con la capacidad de regeneración del planeta dará por terminada la prueba y se volverá al propósito original: el hombre gobernado por Dios, al igual que el resto del universo, garantizando así la paz, la justicia y la vida para todas sus criaturas. (2 Pedro 3:10-13) "Padre nuestro... venga tu Reino y hágase tu voluntad".
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