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Asturias de mis amores

9 de Febrero del 2020 - Francisco Gómez Rico (Beloncio (Piloña))

Conozco Asturias desde hace mucho tiempo.

“Cuando me jubile, vendré a vivir aquí”, pensé. Es un remanso de paz, belleza, etc., etc., que todos conocemos.

Y llegó el día y mis propósitos afortunadamente pudieron llevarse a cabo. Ya estoy aquí, en mi preciosa casita en Piloña, rodeado de naturaleza, el Vízcares por allí, el Sueve por allá, los Picos de Europa, playas, y la gente tan cordial y encantadora.

Pero me cuentan los paisanos: “Aquí si quieres ir al médico ya puedes ir buscándote la vida o esperar meses y meses para ir a Arriondas al especialista”.

Yo, que soy de la profesión (médico neumólogo toda mi vida profesional en un hospital comarcal), me digo: “Bah... ya estamos con lo de siempre, qué manía con querer todo al día siguiente y tener el Hospital a la puerta de casa, qué exagerados”.

Pues bien, pasó el tiempo y, claro, las cosas propias de la edad, la cadera que se ha vuelto artrósica que no hay quién la mire, la próstata, y colonoscopia por unos pólipos que hay que vigilar. Nada del otro jueves, cosas corrientes, patología sin complicaciones, sin entrar en otras consideraciones.

Y llega el día de pedir consulta. En citas: “Le llamaremos por teléfono, o le mandamos una carta”. Y pasa el tiempo: días, semanas, meses, y sin noticias. Ya, decido ir al Hospital a preguntar concretamente por la colonoscopia. Respuesta: “Mínimo ocho meses o un año” (después de estar esperando cinco meses). No me lo puedo creer.

Hace falta ser incompetente para no saber gestionar la sanidad de poco más de un millón de personas, que es el censo de población del Principado de Asturias. ¿A qué se dedican en la Consejería de Sanidad cuantos cargos, carguillos, direcciones, subdirecciones, asesores y asesoras, gerentes y más gerentes?, ¿no se les cae la cara de vergüenza?

Vengo de la Comunidad de Madrid, donde he visto cómo se vendía la sanidad pública a las empresas privadas que crecían como setas, pero aquí es que la regalan. ¿Cómo pretenden que esté tranquilo sabiendo que puedo tener un cáncer de colon y que dentro de un año se me salgan las metástasis por las orejas? Pero ¿en qué mundo vive esta gente? La solución, claro está… a la privada, a soltar los euros pertinentes porque son incapaces de gestionar “nuestra” sanidad pública.

Todo lo dicho de la sanidad lo hago extensible a otras áreas. Ejemplo: para arreglar un socavón en la carretera (que va precisamente al Hospital), que lo hubiera arreglado una compañía de zapadores del Ejército en una semana, va para un año; semáforo va y semáforo viene que provocan colas kilométricas en época de vacaciones.

No se vislumbra un horizonte halagüeño, la gente vocifera en los chigres, protestamos en comandita, entre amigos, pero ni un atisbo de movilización a lo grande.

Ayer oía las noticias sobre la despoblación de Asturias, que crece y crece, y los mismos incompetentes en el poder año tras año, legislatura tras legislatura. Una pena. Quizá debería plantearme también la emigración…; insisto, qué pena.

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