Nadie escapará
Estamos atrapados. Sin embargo, los robots sí pueden escapar de nuestro planeta. Hemos enviado la sonda Cassini (un robot espacial) a Saturno, donde, destruida, contaminó las capas altas de su atmósfera. ¿Contaminaría algo nuestra atmósfera hace 4,6 billones de años?
Existe un cambio climático como respuesta al estímulo de la caricia humana sobre el planeta. Se dice que si el incremento de temperatura llegara a ser de 2 ºC, nada volvería a ser igual (por eso la Unión Europea pretende que solo sea de 1,5 ºC en 2050). Pero: ¿cuál es el límite en el que todo bascula entrando en una espiral de calentamiento? Porque, de ser así, se podrían superar los 2 ºC con consecuencias inmediatas para los 7.700 millones de habitantes del planeta (en 1965 éramos 3.300). ¿Cómo alimentar a tantos en medio de esta coyuntura del cambio climático? ¿Cuántos sobran? En este sistema cerrado existe un gran riesgo, para alimentar la vida, cuando se retroalimentan las causas del calentamiento con las consecuencias: la desaparición del hielo que reflejaba el calor (refrigeración) va siendo sustituida por la tierra que absorbe calor (calentamiento). Pero yendo a pequeños detalles, veríamos cómo la sequía mata plantas y quema bosques provocando que el efecto clorofila no capte CO2, mientras los incendios generan CO2: esto está ocurriendo en Australia y en Asturias. Las generaciones futuras no nos pertenecen; nuestros esfuerzos sí les pertenecen a ellas. ¿Qué legado les dejamos?: dogmatismo y odio, o colaboracionismo y entrega. Son las ocupaciones industriosas de las personas las que pueden afrontar esta situación, no los populismos de jefes que hablan, politiquean, pero no hacen nada.
En China se investiga el cultivo de algas que captan el CO2 que previamente se había disuelto en su agua, luego servirían para producir biocombustibles y biomasa. Tampoco podemos ignorar que nuestras costas y bosques están en peligro. Dos mil hectáreas de arrozales (nuestro alimento) se inundaron al penetrar los efectos de las nuevas tormentas del Mediterráneo varios kilómetros en el delta del Ebro. Pero también está en peligro nuestra industria siderúrgica. Quizá se trataría de castigar con impuestos a los productores de CO2 para luego ayudar a desarrollar proyectos industriales que busquen soluciones entre los mismos que los pagan. La industria debe dejar de estar ciega y prevenir el futuro que viene. ¿Cuántas investigaciones ha patrocinando la industria asturiana para afrontar los cambios que se preveían en el futuro? El reto es innegable: cambiar a sistemas sin contaminación, con automatización, robots e inteligencia artificial.
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