Las mentiras del Sr. Ábalos y el cinismo de la UE
Durante varios días la prensa y medios de comunicación, así como las redes sociales, se han ocupado de ese llamemos fortuito encuentro en el aeropuerto de Barajas de nuestro ministro de Transportes, don José Luis Ábalos y la vicepresidenta del Gobierno de Venezuela, Sra. Rodríguez, Delcy creo que se llama. Dicha personalidad política caribeña y su jefe, el Sr. Maduro, tienen prohibido pisar territorios de la Unión Europea, al estar sancionados por aplicación de leyes contra los derechos humanos en su país.
El Sr. ministro ha dado varias versiones de su encuentro con la referida autoridad política, dentro de las instalaciones de la T4 de Barajas, desmintiendo después una tras otra declaración, vamos, que nos ha tomado el pelo a todos los españoles y españolas. Y para colmo, su jefe, el Sr. Sánchez, ha salido al paso protegiendo a su impresentable ministro de los ataques de la oposición, que pedía su dimisión. En concreto no se sabe a santo de qué dicha personalidad política se presentó en nuestro país a bordo de un avión que dicen que normalmente se dedica a transportar oro desde Venezuela a Turquía, pero esta vez no era oro lo que viajaba en ese avión sino un alto cargo político que montó el pollo en el aeropuerto de Barajas. Lo que no se sabe es qué procedimiento tenía que emplear nuestro Gobierno con la visitante, si detenerla o devolverla a su país.
Dados los antecedentes de otro país de la Unión Europea sobre cierto comportamiento en el cumplimiento de una euroorden incumplida, dictada por un juez español, no es de extrañar que nuestro ministro de Transportes haya hecho la vista gorda en la inesperada visita en nuestro país de la vicepresidenta venezolana, castigada a no poder pisar territorio comunitario. Por las calles de la capital de ese país al que me refiero, sede la organización europea, se pasea un "payaso-cantamañanas" que dice ser político, huido de la justicia española, acusado de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos. El tal Puigdemont y sus compañeros de fuga están en la capital europea viviendo a cuerpo de rey a costa de los catalanes y españoles. No me consta hasta este momento que la UE haya dicho nada sobre el trato dispensado a la Sra. vicepresidenta visitante, pero si pidieran explicaciones a tal efecto, la respuesta debería de ser por qué consienten que un juez belga haya impedido extraditar a semejantes personajes huidos. No me extraña que el Reino Unido se haya excluido de la Unión Europea, dados sus meticulosos sistemas de injerencia en los asuntos de cada país, como ocurre con el nuestro, que quieren manipular nuestras leyes a su capricho.
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