¿Un día?, no por favor, una vida
No es solo por lo de San Valentín y todo eso, sino por esta extraña forma de vida puntualizada. Todas las tradiciones tienen un origen oscuro; las raíces de esta fecha se remontan a la antigua Grecia, donde prosperó el culto a Pan. Este mítico dios de la fertilidad, mitad hombre, mitad macho cabrío, poseía un carácter fiero e impredecible que aterrorizaba a los seres humanos; de ahí el origen de la palabra pánico. Se creía que Pan cuidaba los rebaños mientras tocaba la flauta. Amó a muchas ninfas y diosas, etcétera. Existen múltiples teorías sobre el origen de la "cristianización" de esta tradición. Según una historia, en el siglo III el emperador romano Claudio II prohibió casarse a los varones jóvenes, pero Valentín, que era sacerdote, los casaba en secreto.
Dicho esto, me pregunto: ¿por qué el amor entre el hombre y la mujer requiere un día para ser recordado? ¿No es más exquisito, placentero y maravilloso amar y ser amado sin la necesidad de un recordatorio comercial? Creo que se está construyendo un mundo de fechas, un mundo de obligaciones puntuales que nos permita ahorrar todo el tiempo restante -a veces incluso el comprometido- para disponer del extraño placer de no estar obligado a nada y poder sumergirnos en la dedicación al dios más excluyente, haciéndonos el amor a nosotros mismos, alrededor del móvil, tablet o lo que vendrá después, aniquilando poco a poco nuestra relación natural con los seres humanos de carne y hueso.
Sentir, notar, vivir el amor de una mujer tan solo requiere ser normal, aunque tengas un móvil sin guasap ni leches. No hace falta ser tan excepcional para que la mujer te ame, porque la mujer está dotada para el amor con mayúsculas. No hace falta ser tan guapo, ni tan alto, ni tan listo como yo. Tal día como hoy hace justo un año, poco después de ser operado de columna, y lo celebro en el recuerdo, M.ª Pilar me baña, por fin soy su niño en sus manos; Milagros, la enfermera, me revisa los puntos con un cariño y una simpatía más que curativa; la Dra. Camino sigue el proceso con dedicación y ternura; Belén, Ana y M.ª Carmen me reciben no como al comprador del "Heraldo", sino como un cliente amado desde antes de que se inventara la imprenta. Mi vecina Herminia me besa para felicitarme por lo bien que he quedado. Lo siento por las tradiciones, pero yo... no las necesito.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

