La búsqueda de la verdad
En el caso de muchas personas, la búsqueda de la verdad no ha constituido un propósito en sus vidas, quizá se les ha dado a entender que era lo suficientemente manifiesta como para percibirla y no hacía falta un esfuerzo especial; sin embargo, cuando un nuevo ser viene al mundo, viene a un mundo cultivado en la mentira. La mentira se enseña como tradición formal; interviene la religión, la familia, la escuela y la sociedad. La mentira está en la religión ya que lo que no es verdad es mentira, y hay en el mundo cerca de 10.000 religiones, solo una es verdad si solo hay un Dios. Más que promover el amor, las religiones suelen contribuir al fanatismo y la división entre individuos y naciones. En nuestro entorno, es decir, la Cristiandad, guerreó contra las potencias islámicas en una serie de cruzadas en los siglos XI a XIII. En la Europa del siglo XVII, católicos y protestantes se enzarzaron en la Guerra de los Treinta Años. En tiempos más recientes en Irlanda del Norte. Pero a la cabeza de la lista de conflictos debe colocarse la II Guerra Mundial, pues en ella participaron miembros de las cinco religiones principales y hasta hubo personas de la misma fe en bandos contrarios. La conclusión es obvia, las religiones del mundo no han traído paz y unidad y no han conducido a la gente a Dios. Al contrario, han dividido a la humanidad y han pintado un cuadro confuso de quién es Dios y de cómo adorarle. Esto nos lleva a la siguiente encrucijada: ¿existe un Dios Creador o simplemente existimos por casualidad? Si somos el resultado de una evolución ciega, entonces no tenemos responsabilidad ante un Creador, sino que nos batiremos el cobre entre y contra nuestra especie para sobrevivir.
¿Cómo explican el origen de la vida los defensores de la teoría de la evolución? Dicen que miles de millones de años atrás el océano que cubría la Tierra pudo haber llegado a ser una “sopa orgánica”, aunque todavía sin vida. Entonces –explican ellos– “un accidente sumamente improbable formó una molécula excepcional”. Milagrosamente, esta se reprodujo y formó otras moléculas que se agruparon para formar una célula viviente. ¿Puede haber algo más fantástico que esto? En ficción, sí, ¡pero difícilmente en ciencia! La revista “National Geographic” ha dicho que las instrucciones programadas (ADN) en tan solo una célula minúscula, “si se escribieran, llenarían mil libros de 600 páginas cada uno”. En cuanto al ser humano, ahí está el ser humano y ahí está el mono.
Los políticos, la justicia, las grandes religiones, la banca, los laboratorios farmacéuticos, la ciencia... todos han colaborado a la gran crisis general. Los intereses políticos y comerciales son tan poderosos que hasta permitirán la ruina del planeta. Nada parece estable, confiable. Hasta la vital unidad de la familia se está derrumbando a un paso acelerado. No es necesario señalar los problemas actuales por separado como los genocidios, las limpiezas étnicas, el terrorismo nacionalista, el llamado islamista, el revanchista, o los terrorismos de la madre que los parió, que ha producido esta crisis de refugiados humanos que no termina, el abuso de niños, las niñas sin himen, o los niños sicarios, la mal llamada violencia de género, la droga, las epidemias, la crisis económica, el hambre, la corrupción política, la traición a la patria, la contaminación, o la pérdida de los valores morales más elementales; basta con un vistazo al periódico de cada día para que se le amargue a uno el desayuno. El horizonte se ha oscurecido en la ignorancia, hipocresía, falacia, egoísmo, orgullo, codicia, manipulación, irresponsabilidad y cobardía. La guerra que mata los valores nos está cercando. La plena consciencia es la llave hacia la verdad, pero la verdad es así mismo la llave de la preocupación, por eso la verdad debe afrontarse con valor, generosidad e integridad. Es preocupante este tipo de sociedad que no responde a los avisos por derribo porque huye de las evidencias de un derrumbe moral como si se fueran a disipar de alguna manera dándoles la espalda con aires de positivismo.
Si Dios existe tendrá un medio para comunicar la verdad y el plan que puede salvar a sus seres creados. “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino (gobierno) y hágase tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:9,10).
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