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El correveidile de Ábalos

23 de Febrero del 2020 - Juan Goti Ordeñana (aaa)

Un escándalo más con el que nos despertamos estos días es el de la recepción de Delcy Rodríguez, en la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas, por el ministro Ábalos. Esta reunión incluye varios errores por parte del Gobierno español: autorización del viaje por el presidente del Gobierno, sin la cual no hubiera venido; pisar suelo de la Comunidad Europea, momento en el que debiera ser retenida; y la de prohibir a la Policía por el Ministerio del Interior el detenerla. Toda esta sucesión de yerros ha traído una censura de la Comunidad Europea al Gobierno español, que ha de tener alguna forma de sanción para España, además de quedar con plena sospecha de que se trata de un Gobierno no fiable.

La crítica del periodismo español se ha reducido a temas preliminares: que Ábalos y los miembros del Gobierno han mentido, lo cual es objeto de censura. En un Gobierno serio, sería motivo de cese en el desempeño de los cargos. Si aquí se aplicara una ética democrática muchos e importantes ministros hubieran debido cesar en sus funciones de gobierno. Esto si se achacara a partidos de derechas sería muy grave y se les haría dimitir, como se ha hecho, en alguna ocasión, con mucho menos motivo, pero como se trata de las izquierdas se solapa, pues, referido a ellos, es una nimiedad. Porque si el mentir fuera objeto de dimisión, empezando con el Presidente, pocos serían los miembros de este equipo de gobierno los que conservarían sus puestos. En este caso se trata, además, de un motivo muy grave.

Dejando estos temas que son preliminares, el fondo del asunto es que Delcy Rodríguez, vicepresidenta del Gobierno de Maduro, entró en espacio Schengen, a pesar de la expresa prohibición. Algo muy comprometido tiene que ser el asunto a tratar para aventurarse en un viaje como este. No era una visita de cortesía, cuando se han saltado tantas prohibiciones, censuras y compromisos, y cuando EE UU ya ha empezado a elevar aranceles a las importaciones de España, por colaborar con el chavismo, y Jon Piechowski, subsecretario para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, sobre este encuentro manifestó que “celebrar este tipo de reunión con alguien como Delcy Rodríguez es decepcionante y podría ser desalentador”. Y advirtió de la necesidad de hablar con la ministra de Asuntos Exteriores González Laya. Y hasta ahora ni los partidos ni los periodistas españoles han incidido en intentar descubrir el objeto de esta visita.

Lógicamente tenía que ser un tema que no se podía tratar por teléfono u otro medio general que llegara al conocimiento del pueblo. El asunto tiene que ser muy grave, pues, soslayando la prohibición de la UE, tuvo que autorizar este vuelo el mismo presidente del Gobierno, y luego disponer de todas las órdenes de cómo había que comportarse con esta enviada de Maduro. Ante el escándalo que hubiera supuesto, para ocultar y disimular algo, no fue recibida por el mismo presidente, sino que envió al ministro de mayor confianza que tiene, Ábalos. No era una materia del departamento de este Ministerio, por lo que, si hubiera sido de puro trámite diplomático, como se ha querido apuntar, hubiera sido la ministra de Asuntos Exteriores la que hubiera ido a recibirla. De donde se deduce que se trata de una materia dirigida expresamente a Pedro Sánchez, que no se atrevió a aparecer recibiéndola, para no despertar sospechas de la gravedad de la materia, y mandó, a pesar de quemarlo, a su hombre de confianza.

La primera impresión que da este incidente es que Maduro chantajea a Pedro Sánchez por alguna causa. El venezolano lleva amenazando a España, por la débil defensa que ha hecho del Gobierno chavista en la esfera internacional, y ahora que tiene incluidos en el equipo de Gobierno miembros que han colaborado en la elaboración de su sistema político, podría comprender asuntos que si se revelasen podrían comprometer gravemente el Gobierno que se ha formado en España.

Por otra parte, la actuación de Zapatero como intermediario parece que no es suficiente, no convence al Gobierno de Maduro y, por tanto, ha querido mandar a un miembro especial de su Gobierno chavista para poner firme al mandatario español, amenazándole con lo que le puede pasar si no está atento a lo que se le ordena. En esta entrevista no tienen importancia los precedentes en los que se ha entretenido el periodismo español dedicando muchas páginas, sino el averiguar cuál fue el mensaje que con esta visita mandó Maduro a Pedro Sánchez.

Puede haber varios temas en los que podemos pensar que se trataron, puesto que está en una grave situación la financiación de Podemos, que podría explosionar en cualquier momento si desde Venezuela quieren, pero podría, también, reforzar la situación de este grupo, y pedir que se le dé mayor beligerancia para progresar en el programa chavista.

Ahora bien, por la forma como se ha procedido, parece que la afectada debe ser la misma estructura del PSOE. La misión de Zapatero en Venezuela no está nada clara, esa descarada defensa del chavismo que se está llevando en sí debe ocultar algo más profundo que compromete al Partido Socialista y que Maduro podría destapar si el Gobierno español no toma una postura a favor del chavismo y no favorece la política comunista, dirigida por Cuba y que propugna Podemos.

Desde otro punto de vista, algo se ha hecho público, que en Venezuela era conocido desde hace mucho tiempo: la actuación de Morodo en su Embajada de Venezuela, y debe tener mucho trasfondo que no se ha llegado a conocer. Solo se ha revelado que, tras este personaje, muchos millones han llegado a España, y no se ha descubierto cómo se han usado. Por tanto, debajo de esta visita se oculta algo muy grave y que Maduro podría descubrir dejando al aire al PSOE. Sin duda, es un chantaje de Maduro, porque sabe mucho de los asuntos que afectan a insignes personajes socialistas españoles y acaso al mismo PSOE.

En todo este caso, Ábalos, víctima de la insaciable ansia de poder de Pedro Sánchez, debe dimitir: por mentir y por haber sido el correveidile en un asunto tan peligroso para España.

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