Propaganda de "Operación Triunfo"
Mi amor por la música y el interés por el comportamiento humano fueron los impulsores de que me sumergiera (hace ya muchos años) en la trama de este programa de jóvenes cantarines.
Tiempo ha pasado desde que Bustamante y Bisbal emprendieran sus carreras lejos de esa academia (edición más buena, por cierto). Y parece que fue ayer cuando Amaia y Aitana nos enganchaban a la televisión con su inocencia.
Como suele pasar con este tipo de concursos y con el avance de las nuevas tecnologías, hoy hasta el más tonto puede votar para que salga favorito o expulsado de la academia uno u otro chico. Esto no deja de ser un gran negocio para la cadena, cuya vida depende de la audiencia de cada gala y de las polémicas que día a día puedan ir surgiendo en su convivencia, retransmitida en directo y que (no seamos bobos) es la gran vara de medir que tienen para dar contenido y para guiar hacia un lado u otro los planes del programa.
Los concursantes no dejan de ser unos voluntarios conejillos de indias a quienes los profesores van aleccionando para que no hagan nada que pueda salirse del guion establecido.
Ya no existe la posibilidad de que cada chico se exprese como buenamente quiera, y quien lo hace obtiene la reprimenda de la dirección. Son productos a los que se les manipula en función de lo que pida el espectador.
Dentro hay temas tabú, como el de la política, del que nadie habla pero todo el mundo sospecha de qué lado están. Directrices del programa. Luego pasa lo que pasa, que salen del programa, empiezan a hablar y la gente se echa las mano a la cabeza.
Pocas reprimendas para mi gusto acerca de educación. De tener actitud en las clases, de no bostezar, de sentarse bien, de comer correctamente, de escuchar... (aunque algunos ni dejándolos para septiembre aprobarían).
En cambio, con otros temas están continuamente metiéndoselos en la cabeza.
Destacar el drama que se montó hace un par de días cuando a un profesor de interpretación se le ocurrió, como ejercicio de improvisación, proponer a un concursante que actuara como si hubiese descubierto minutos antes de una audición que su novia era transexual.
Es fabuloso y necesario que se intente educar en contra de la exclusión social de estas personas, así como del resto que puedan sentirse excluidas por su peso, color de pelo, orientación sexual, gustos musicales, lectores, deportivos, etcétera.
Nadie debería discriminar a nadie por ser diferente o igual, pero de eso a aceptar que nada en esta vida nos pueda sorprender eso es intolerable.
Imagine a ese chico heterosexual que descubre que con quien se está besando no es una chica sino otro hombre. ¿No tendría derecho a sorprenderse? ¿O acaso la sorpresa es un pensamiento discriminatorio también?
¡Pues nada!, se montó un drama que aquello parecía un funeral.
Colectivos LGTBI pidiendo explicaciones al programa, disculpas del profesor, adoctrinamiento del alumnado.
La esencia de OT se ha perdido hace mucho tiempo.
Hoy en día es una marioneta dirigida por políticos y colectivos y hay mucho público a quienes ya no nos gusta la obra que representan y le hemos echado el telón.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

