Coronavirus, excusa pa la espantá
Desde el inicio de la legislatura, no dejan de aparecer noticias y medidas que hacen que nuestro inconsciente nos avise (a Ud. también): “Esto va a terminar fatal”.
La última: los virus entran en campaña. Carmen Calvo Poyato (Cabra, 1957), ministra de la Presidencia, ha finiquitado, por fin, una división con decimales, y ha aprovechado la inercia positiva para declarar: “Tiene que quedar claro que la cancelación de la Mobile World Congress no se trata de razones sanitarias”.
Doña Carmen, auténtico sheriff de Nottingham, portavoz del sentir general del Gobierno, ha puesto en tela de juicio que el coronavirus haya sido el detonante de la suspensión del MWC de Barcelona, mientras el Salón del Motor de Ginebra, la Semana de la Moda de París, el evento internacional de arte ARCO, así como al Integrated Systems Europe (una conferencia en Ámsterdam, similar al Mobile World Congress) mantienen su celebración, sin bajas notables que lamentar.
Puesto que la ocasión la pintan calva, la señora Calvo tira la piedra y esconde la mano para que la ciudadanía haga un ejercicio de elucubración sobre el motivo del fracaso.
Elucubremos, pues, y consideremos motivos empíricos, de orden interno, para el desaguisado: a la larga historia de desencuentros entre la alcaldesa de Barcelona y el Mobile World Congress (recientemente afirmó que los móviles producen cáncer en el cerebro, y sus antenas son mortales), hay que añadir el ambiente irrespirable de una ciudad donde todo vale (porque todo ha sido devaluado), donde campan a sus anchas delincuentes de todo pelaje, calles incendiadas durante semanas, manteros persiguiendo a los Mossos d’Esquadra, carreteras bloqueadas durante días, aeropuerto cerrado, inacción policial, huelgas recurrentes en metro y taxis, propaganda separatista de desprestigio de todo lo español en el extranjero...
El remate lo pone la alcaldesa de Vic criticando que se les hable en castellano a las personas que vienen del extranjero y no entienden el catalán: “No hablar en catalán perjudica nuestra lengua”, ha asegurado, instando a hablarle en catalán a quien “por su aspecto físico no parezca catalán”. Y, claro está, los chinos (después de meses estudiando el español para el evento) se han dado por aludidos porque ni hablan catalán, ni, por su aspecto físico, parecen bizarros catalanes.
Motivos externos a considerar: la guerra comercial entre China y Estados Unidos; relaciones del Gobierno español con Venezuela; amenaza de Sánchez a EE UU de no colaborar militarmente; malestar de Washington por la retirada de la fragata “Méndez Núñez”; negativa de España a una misión conjunta en el estrecho de Ormuz; tasa Google...
Excusas previsibles, por recurrentes: la culpa es de Franco, del fascismo, del heteropatriarcado, de la ultraderecha, de los Reyes Católicos, del abad del Valle de los Caídos, de Díaz Ayuso (“Iremos a por el Mobile World Congress”)... Cualquier cosa antes que mirarse al espejo y hacer autocrítica.
Ummm..., aunque no creo que haya llegado el momento de huir a las colinas, es raro que por estas “nimiedades” lo suspendan, ¿no?
Decía Truman Capote: “Mis vocaciones en la vida siempre fueron ser pianista de una casa de putas o ser político. Y para decir la verdad, no existe gran diferencia entre las dos”.
Saludos cordiales.
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