¿Asturias, tierra de acogida?
Tierra de acogida y acogedora.
Hubo un encuentro internacional discreto con representaciones de redes que representan –y/o trabajan– con el mundo campesino, con presencia de Asia, África, Latinoamérica y Europa, y para ayudar a ubicarse en qué tierras se encontraban, invitaron en actividad cultural a contar una síntesis de historias y luchas y presentes.
No se partió ni de celtas ni de romanos… sino un poquito de millones de años atrás, desde el azabache, ámbar de las brujas, en cuya conformación participaron pináceas, pero también araucarias.. Araucarias en Asturias en tiempos de los dinosaurios, similares a las que ahora tienen bosques primarios en la cordillera andina, y que cuando los habitantes cercanos viven de y se relacionan con ellas, llamadas en mapuche “pehuén”, esas comunidades pasan a autodenominarse pehuenches, gentes del pehuen, gentes de la araucaria.
De tiempos similares a los orígenes del azabache y de plantas similares se conformarían los carbones que, en espacios temporales contemporáneos, darían lugar a que su explotación propiciara la industrialización, el proletariado, las solidaridades, y algunas insurrecciones que han marcado, en la práctica y en lo identitario, las luchas y las aspiraciones en esta tierra.
La minería y la siderurgia, y los miles de trabajadores que llevan aparejado, supusieron un cambio sociológico rápido y decisivo, pero también, buscando concretar esas aspiraciones de transformación, darían lugar a insurgencias como la toma del poder obrero en 1934, aunque solo fuera por dos semanas al no secundarse en el resto del Estado, en una experiencia de unidad de acción, UHP, de organización efectiva, y de “asalto a los cielos” que fue brutalmente reprimida con mucha prisión, con mucha tortura, con mucho muerto.
Y pocos meses después, esta vez en términos electorales, las aspiraciones de transformación volverían a tener protagonismo proletario, las cárceles serían vaciadas al parecer por mano directa de una recién electa diputada por Asturias, la Pasionaria, y también de forma más rápida todavía, cinco meses después, se produciría el golpe de Estado fascista que provocaría la guerra con apoyo de las potencias nazi y fascista de Alemania e Italia, y Asturias se vería aislada, resistiendo de nuevo con un Consejo de Gobierno de Asturias y León, que en su aislamiento se vería incluso obligada a emitir moneda propia, los “belarminos”. Derrota militar, e inicio de resistencia montañera, maquis, guerrilleros, fugaos como nombre común. En la derrota, la decisión de preservar vidas de niñas/os y la salida por miles en barcos, "los niños/as de la guerra", con peripecias vitales que todavía pueden contar algunas sobrevivientes como Araceli, presidenta de la asociación, que incluso llegó a conocer después al Che en Cuba, quien intercedió para que se pudiera encontrar con sus familiares, 25 años después de su separación.
Tras la década de resistencia montañera de los fugaos, periodo de resistencia, organización y movilización obrera en las minas y fábricas, resistencia poderosa al franquismo, nuevas páginas heroicas de hombres y mujeres, que darían origen también a nuevos sindicalismos y multiplicarían aspiraciones antifascistas en muchas latitudes, en tanto muchas de estas personas padecían palos, represión, cárcel…
El carbón, mineral cuya utilización intervino tan decisivamente siglo y medio en estos hechos, fue cambiando de interés y valor según en qué épocas, Primera Gran Guerra, Segunda Guerra Mundial, autarquía franquista, y cuando fue necesario el capitalismo buscó obreros mineros por diversas latitudes, del Sur, o de las colonias de Guinea y Sahara.
Y cuando necesario fue para el régimen se instalaron campamentos de presos políticos republicanos (redención de penas por el trabajo), o se militarizó a los mineros para asegurar mejor la producción “de guerra”.
En las décadas 80-90 se produce el declive actual del carbón, pero no para dejar de quemarlo, sino para importarlo masivamente de minas a cielo abierto de Sudáfrica, de Polonia, de Colombia, se privatizan grandes siderurgias, se reducen decenas de miles de empleos, hasta llegar a la situación de ahorita con desierto social, desempleo masivo y emigración forzada juvenil en las comarcas mineras que habían sido eje económico, político, de todo el territorio.
En paralelo la fecha de 1986 y la entrada en la CEE, posterior UE, da lugar a la imposición de su modelo agrario, que supone el cierre de 50.0000 explotaciones familiares en el campo.
Cambien el relato de la “época gloriosa y épica” del 34, o del 38, o de los 60, está en disputa, y la resistencia antifranquista sigue confrontándose con los detentadores del poder económico que se enriquecieron aún más al calor de la represión franquista.
La sociología de las Cuencas cambia drásticamente, los campos se llenan de eucaliptos, y la épica de Ochobre del 34 sigue inspirando las indignaciones y resistencias del presente contra el desbarajuste de la desigualdad.
Tierra de acogida siempre, y tierra de muchas emigraciones en el siglo XIX, en el XX, y ahora en el XXI. Mucho exilio forzado, con toda su carga de riqueza social, intelectual, organizativa, que tendrá repercusiones positivas allá donde llegan (México, Chile, Argentina...), a costa de empobrecer internamente en la represión franquista esquilmadora de todos los derechos.
Al sintetizar hechos de lo acaecido y mostrar aspectos puntuales de las movilizaciones obreras y algunas campesinas de los siglos últimos, compartimos con las personas de las redes internacionales un sentimiento compartido de necesidad de fortalecimiento organizativo, campesino-obrero, en cualquier lugar del mundo y contra cualquier injusticia, incluyendo también el-maltrato e injusticias cometidas contra la Tierra Madre.
Globalicemos la Lucha, Globalicemos la Esperanza.
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