Borreguismo político
Con la objetividad e independencia que nos caracteriza, vamos a tratar de considerar y comentar esta titulación, sin citar a nadie, ni personas, ni ideologías ni partidos políticos. Las conclusiones se las dejamos al estimado lector. Sí, hay mucho borreguismo político, en ciertos casos por falta de criterio propio o por tener una ideología de una manera fanática y posesiva que no les deja ver más allá de la punta de la nariz. Y ello les crea situaciones desagradables en su vida e incluso la complica y lleva por caminos equivocados.
No cabe duda de que los años y una larga andadura humana nos hacen adquirir una gran experiencia de vida, de cuanto en ella existe, hay, sucede, personas, cosas, de todo aquello de lo que somos, observamos o protagonizamos, enriqueciendo esa experiencia de vida y creando en ella una veteranía que nos capacita para poder hablar u opinar, objetivamente, de un pasado del que solo deberían hablar, escribir e historiar los que lo vivieron, también con la máxima objetividad. No se puede falsear la historia y engañar a las generaciones que nos sigan en esta humana andadura, que hacemos tan deshumanizada los humanoides. Por falta de convivencia y solidaridad.
El borreguismo político no es de ahora, es de siempre, lo que pasa es que hoy está más arraigado y extendido, y los que tenemos ya un viaje muy largo en el tren de la vida lo sabemos muy bien, como tantas cosas y hechos que ya son historia. Veamos dos ejemplos nada más, muy recientes, de dos personas que cuentan con mi afecto y estimación, una de izquierdas y la otra de derechas. Silencio nombres y partidos. Resumiendo el tema, estas dos personas me sorprendieron y asombraron con sus versiones coincidentes y casi idénticas, como si estuvieran de acuerdo en todo: “Votarían siempre a su partido aunque gobernara mal”.
Hombre, no, amigos, lo que hay que hacer es votar a otro partido que lo haga bien aunque no sea de la ideología de uno, porque así es el juego democrático y constitucional. Al que todos debemos ser fieles con el mayor sentido de la responsabilidad. Únicamente así conseguiremos una España mejor, unida y ejemplar.
Ricardo Luis Arias
Aller
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