Un gobierno siervo de su acreedor
Nada me extraña que ya se especule sobre "cuánto durará el nuevo Gobierno", cuyos componentes han prometido su cargo con la fórmula legal de “cumplir fielmente las obligaciones del cargo, con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”. De hecho, por los ambientes favorables que se están dando, nada me extraña se especule acerca de las probabilidades de supervivencia de un Gobierno de coalición de ideologías con tantos miembros como este que recientemente ha tomado posesión, fragmentado ya en su configuración interna, como ya hemos visto. Un Gobierno en el que figuran ciertos personajillos (no me merecen otra calificación), que han irrumpido en el panorama político en nuestra sociedad, ignorando, despreciando y atacando al Rey y a nuestra Constitución, que a nadie ni a nada obliga a su aceptación, pero sí a respetarla y aceptar las reglas del juego democrático.
Ahora le toca al nuevo Gobierno de Sánchez demostrar si de verdad conocen el significado de “lealtad”, cumplimiento de lo que exigen las leyes de fidelidad y las del honor y hombría de bien. Ahora le toca “guardar y hacer guardar” dentro de nuestra monarquía parlamentaria, la Constitución, que fue refrendada por una mayoría de españoles en 1978, y nos guste o no hay que respetarla, no hay nada por encima, pues no olvidemos que en una democracia se aprueba por aquellos representantes elegidos por los ciudadanos.
Mal empieza Sánchez este primer Gobierno de coalición de la democracia al priorizar reunirse con Quim Torra a pesar de estar en seria duda le legalidad, especialista en atacar al Rey y a la Constitución y no reciba a otros presidentes autónomos que le han demandado entrevistas. No es bueno trato a favor del Gobierno a Cataluña, a los soberanistas, no deja de ser una maniobra de Sánchez para plegarse a las exigencias, pues no olvidemos que este Gobierno nace con una hipoteca que debe pagar si quiere evitar el desahucio de la Moncloa. No olvidemos que hay partidos en el Gobierno con mayoría en la Cámara, partidos independentistas, partidos republicanos que dicen querer cambiar de régimen o de país. Todo esto sin quererlo me ha venido a la memoria lo que decía Salomón: “El que recibe un préstamo es esclavo del que lo presta”. Resulta innegable que las palabras del sabio monarca hebreo contienen una gran verdad. Se trata del poder de la deuda, casi todo gira en torno a pagar la deuda, se intenta combatir el tedio de la servidumbre con emociones poco sanas. Sánchez ha viajado a Cataluña y le ha ido pero que muy bien, algo a tener en cuenta en el futuro.
Benigno Martínez-Fuego
Marcenado (Siero)
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