Solo la verdad da vida, la mentira destruye
La mentira sobre las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak llegó hasta España, que se involucró con Estados Unidos en una guerra para el control del petróleo, dejando destruido y sumido en el caos a un país que no suponía más peligro que cualquier otro. La mentira sobre la corona catalano-aragonesa, introducida en los planes de estudios, ha sembrado sentimientos nacionalistas al servicio de una clase política, y... aún no sabemos cuáles serán los resultados finales. Las mentiras electoralistas confían en el olvido de la gente, ya que el presente -el poder de este presente- irrumpe como el caballo de Atila arrasando toda verdad lejana y cercana que no sea fiel a sus intereses. Si es necesario se anexionan los medios de comunicación que sirven al Estado.
Las mentiras religiosas no solo han enfrentado a los pueblos, sino que han bloqueado el conocimiento de Dios para que este quede como imperativo del poder eclesiástico, obstruyendo la iniciativa personal que Dios espera de cada uno de nosotros. William Tyndale quiso dar a conocer la Palabra de Dios a la gente traduciéndola al inglés -solo existían versiones en latín-; después de huir y esconderse para producir unos miles de ejemplares, fue localizado y sacrificado en la hoguera. Seguramente sabía lo que Jesús dijo en una oración a su Padre: “Les he comunicado tus palabras, pero el mundo los ha odiado porque no son parte del mundo, igual que yo no soy parte del mundo”... “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17: 14,17).
Santificar es poner aparte, y ciertamente la verdad nos aparta... quizá por eso muchos prefieren seguir en la manada, considerándose animales evolucionados que se rigen por instinto, como el señor Toledo, y no como los que por su conciencia sufren el apartheid que provoca la incómoda verdad.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

