Real Oviedo: destitución de Rozada y el VAR
Lo primero que me sale del corazón escribir hoy… es que me ha dolido la destitución de Javi Rozada. Conocí a Javi cuando él tenía 3 añitos. No lo volví a tratar, pero sí tengo muchos hijos de amigos íntimos y dos hijos míos que siguieron en contacto con él, y gente de más edad que por varias razones han tenido el gusto de seguir compartiendo afición y sobre todo amistad. ¿Por qué digo que me duele? Porque lo considero un gran profesional y con el escudo del Real Oviedo grabado en su corazón a fuego desde que nació. Ovetense y el mayor de los oviedistas.
Me duele porque estalló dos veces, perjudicando su imagen y la del equipo; la última de ellas corrió a pedir disculpas como un niño, “ya que eso es lo que es”: con un gran genio, muy visceral, pero viéndolo tan grande… es un niño pequeño. Le jugó eso muy malas pasadas: habladurías, críticas, etcétera, y, miren ustedes, no lo defiendo en esas actitudes, pero para nada lo critico, ya que estallar hemos estallado todos contra los árbitros y el VAR.
Venía el pobre con una mala renta y se sumó a que a día de hoy el VAR… “se ha herido” once o doce puntos del Gran Real Oviedo.
Sí, señores, así de clarito: once o doce puntos birlados, chorados y bebidos por el VAR. Eso significa, nada más y nada menos, que ahora tenemos 29 puntos y haciendo la suma correspondiente gozaríamos de 40, lo que nos colocaría en una posición de la Liga muy distinta de la que ocupamos ahora, y sin tener este horror y pánico al descenso. Lo siento, Javi, eres el primero que sabe que el entrenador es al primero que criban, y cabezas de turco sois.
Los fichajes de invierno han sido buenísimos. Arnau, excelente director deportivo de nuestro Oviedín, mejor imposible: conectó con un Rodri, un Luismi y un gran porterazo, Lunin, y aquí están en plantilla. Con grandes jugadores que ya poseíamos, diría que el Real Oviedo tiene un buen equipo; otra cosa son los cambios y posiciones pertinentes, y ahí ya no entro. Solo apuntar que me encantaría que sacaran al césped a Borja Sánchez, un diamante en bruto, con unas botas muy bien puestas, que no comprendo (quizá no entienda lo suficiente) que no lo pongan en la alineación de nuestro equipo. Algo que ocurría con Ibra, “nuestra Pantera Azul”, y cómo nos va cuando entra en el campo: de cine.
Doy la bienvenida, por supuestísimo, a nuestro entrenador recién llegado, Ziganda, “el Cuco”. Me consta que es un personaje delantero y todos sabemos su historia, o sea, un entrenador de Primera División. ¡Bienvenido, José Ángel Ziganda! Ya no hay por qué tener miedo a no quedarnos en Segunda. Soy optimista, mucho, siempre y cuando no nos machaquen los resultados los nefastos arbitrajes y el VAR.
El VAR tiene que ser ecuánime, y no se puede mostrar de una manera con el Gerona, por poner un ejemplo (ya que no hay muchos), y de otra manera con nuestro Real Oviedo. No puede tener dos vertientes. Pedimos eso… ecuanimidad, y que sea justo el colegio arbitral. Si eso se produce, creo que permaneceremos en la categoría e incluso escalaremos puestos.
Entrenador, más plantilla y, sobre todo, afición de Primera División harán que nuestro gran equipo, por historia y tradición, esté donde le corresponda estar.
Vamos a animarlos todos a una, y no debemos olvidar ese “Hala, Oviedo, adelante” hasta quedar roncos acudiendo al Tartiere, y si juegan fuera de casa enviar energía positiva a través de la caja de televisión, cada cual donde lo vea. ¡¡¡¡Venga, Oviedín, saca ese orgullo, ese valor y esa garra!!!!
Gracias a todos los lectores de LA NUEVA ESPAÑA.
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