Brecha salarial e igualdad de salarios
Observo a mujeres jóvenes en bandadas compitiendo por ser la más feminista, que si bien tenía un significado social en un principio, que reclamaba el reconocimiento para la mujer de los mismos derechos, posibilidades y capacidades que los hombres, ahora se quedó postergado el "feminismo" a reclamar atajos para lograr sobrepasar con paridades, cuotas y cremalleras esos techos de cristal que por sí mismas y sus méritos les sería imposible.
Como no son alteraciones hormonales, que, si lo fueran, tampoco debieran suscribirse beneficios por ello, sino que son mujeres con todas las garantías en nuestro Estado de Derecho para estudiar, prepararse y esforzarse (como cualquier hombre) sin que por ser mujer se vean imposibilitadas para alcanzar esa preparación suficiente y necesaria para alcanzar las altas direcciones, cuotas de poder y salarios mejores por los que claman; pero llegando a hombros de aquellos a los que dicen superar en todo. Si fuera mujer me sentiría rebajada.
No les beneficia un Gobierno que les vende humo, que les regala constantemente sus oídos una igualdad imposible y ficticia, no por ser mujer, es que hombres con otros hombres y con otras mujeres también gozan de desigual consideración y ponderación. Entra una desazón al tener que repetir tanta obviedad.
Para que vean: El presidente del Gobierno aboga (es curioso, se hace oposición a sí mismo) por lograr la igualdad salarial. ¿Qué querrá decir con esto? Que todos ganaremos lo mismo. Si habla de cobrar lo mismo por el mismo trabajo, ¿conoce algún ejemplo en que por ser mujer cobren menos? Hace años que la ley lo prevé, lo que tiene que hacer es denunciarlo. Es más, dentro de las mismas categorías y profesiones, hay hombres que ganan más que otros hombres, ¿están discriminados? No les suena rendimiento, compromiso, entrega, seriedad, confianza, profesionalidad... todo esto tiene una valoración personal que ignoran.
Si habla de brecha salarial y explotación, es otro cantar; las mujeres llevan años ocupando los trabajos de menor valor añadido, es insalvable esta brecha, salvo que, una cajera, por poner un ejemplo, gane lo mismo que un albañil, un minero o un soldador. O que la mujer se dedique en la misma proporción a las mismas profesiones que los hombres. Usted es el presidente, un decretazo: que las cajeras y limpiadoras de hoteles tengan el mismo salario que pintores y encofradores. Así acabaría con la brecha salarial: demagogo. Ganan lo mismo Susanna Griso y Ana Rosa que sus colaboradoras y colaboradores. Pues son periodistas también. Ahora les vendrán los policías y los guardias civiles, que, por comparación con los cuerpos autonómicos catalanes y vascos, seguro que tampoco ganan lo mismo, creo que es el único caso que conozco que pudiera aplicarse que a mismas funciones, diferentes retribuciones. Pero, como verá, no tiene que ver con féminas solamente.
Otra que tal baila, la ministra Irene Montero, pide igualdad ¿será la de las demás mujeres para con ella? No se asusten, dice: "Es urgente aprobar cuanto antes (si es urgente, ya es cuanto antes señora ministra) la nueva ley contra la violencia sexual, porque se siguen cuestionando los testimonios de las mujeres". ¿Cómo les queda el cuerpo? O sea, la palabra, la denuncia de una mujer, no se puede cuestionar. Es dogma de fe. No sé ustedes, pero a mí me queda una desazón de nuevo. ¡¿En manos de quién estamos?! Para qué abogados, jueces, tribunales, juicio... Condena inmediata cuando lo diga una mujer. Cuando lo digan Irene Montero y Pablo Iglesias.
Señor Iglesias, jamás he visto un cambio tan radical en alguien en tan poco espacio de tiempo, antes parecía un roncel desbocado, ahora un rocinante de pesebre. Usted quería el poder, también para su pareja, no reparten ni las sobras. ¿Cómo fiarnos de ustedes? Engañaron a mucha gente.
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