Empleadas domésticas
El nuevo Gobierno pretende en esta legislatura ratificar el convenio 189 de la OIT, es una demanda de las trabajadoras domésticas, para ampliar derechos como libertad de asociación y sindical. Añade el Ministerio de Igualdad de la inigualable Irene Montero la protección contra el abuso o la violación. No sé cómo hará esa protección, seguro que pondrá un policía en cada casa.
No hay duda que existen empleadores que sí pueden pagar salarios y cumplir con derechos de jornada laboral, vacaciones pagadas, horas extra, etcétera. Las que tienen chachas para todo. Pero, cuidado, ¿qué hacemos con las (hablo en femenino, porque son mayoría) empleadas cuidando ancianos que solo disponen de su pensión y en algunos casos con el sacrificio de algún hijo con salario precario para pagarle?
De donde no hay no se puede sacar. ¿Se puede de una pensión sacar para tres salarios de ocho horas para tres cuidadoras? En efecto, antes existía una especie de explotación consentida, inmigrantes cuidando ancianos y enfermos las 24 horas del día, pero ahora tienen su legislación, jornada de ocho horas, vacaciones y descanso semanal; también el salario no puede bajar del salario mínimo, con dos pagas extra, lo cual, donde había una explotada que vivía y dormía en el domicilio, ahora para hacer esa tarea, al menos tres trabajadoras se necesitan. Lo cual me congratula, jamás la explotación debe ser un recurso asumible por nadie.
Todo ello es una ecuación imposible: de una pensión de mil euros no puede salir para pagar tres salarios de 950 euros. No ven que es una quimera poder conciliar esta distorsión laboral y social.
¿Qué deben hacer? La única salida a este problemón es invertir en residencias públicas de ancianos donde se les trate con cariño y respeto, donde se asegure limpieza y atención digna. De donde saldrá el empleo para todas estas trabajadoras para cuidar de nuestros ancianos sin explotación y tanta precariedad laboral. Solo sería cuestión de unos milloncejos de inversión, luego, en lo demás, casi saldrá gratis a la administración, lo sufragarán las pensiones de los ancianos. Matamos dos pájaros de un tiro: creamos empleo de mayor dignidad y cuidamos a nuestros mayores, que es una cuestión pendiente y urgente.
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