En la verdad de Dios está la vida
¿Por qué hay tanto desencanto en el panorama presente? Porque la mirada está fija en el día a día y no se espera, en general, una solución divina. Sin embargo, el ser humano no puede con los problemas que él mismo está ocasionando a la humanidad. ¿Por qué no tenemos noticias de Dios? Si la teología -ciencia que trata de Dios y sus atributos- está reservada a un clero minoritario, entonces ¿cómo podrá salvarse el ser humano en general?, porque no se trata de saber que Dios existe, eso lo saben hasta los demonios, se trata de conocer a Dios, ya que conocerle es absolutamente imprescindible para la salvación por él. Esto lo digo porque Dios lo expresa claramente en su Palabra: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”. (Juan 17:3)
La Palabra de Dios que Cristo explicó no fue dirigida a ninguna clase especial, sino al pueblo llano, a la gente común, como lo eran sus discípulos. “Jesús tomó la palabra y dijo: Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti” (Mateo 11:25,26). Aquí en España, cuando yo era niño, estaba prohibido tener una Biblia, y, hoy en día, el libro más extendido, publicado en todos los idiomas y dialectos, es el gran desconocido, y sin embargo... Jesús pidió a su Padre: “Santifícalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17:17). Jesús mismo envió a sus discípulos al mundo para darla a conocer. En ella hay una esperanza de futuro de parte Dios, porque... el ser humano ya ha tenido suficiente tiempo para demostrar algo: “No cifréis vuestra confianza en nobles, ni en el hijo del hombre terrestre, a quien no pertenece salvación alguna” (Salmos 146:3).
Hoy transmito esta expectativa cristiana consciente de que el tema ya no resulta muy popular, porque el mundo no busca a Dios, especialmente este mundo actual, y... así nos va, llevados por la corriente de las tradiciones humanas y de la soberbia de pequeños personajes encaramados a un poder, sea el que sea. No se va a arreglar el deterioro del planeta, ni la justa distribución de sus recursos, ni la deriva del crimen en aumento, porque todo está probado ya y vamos a peor. Si os gusta la idea de ser gobernados por Dios -véase el padrenuestro-, echar un vistazo al Salmo 37, Isaías 65, o Apocalipsis 21. El pequeño esfuerzo ya corre de vuestra cuenta, pero merecerá la pena.
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