Las mutuas y sus miserias
Por la presente quisiera comentar una desagradable experiencia (que no es la primera) que he tenido con una de las mutuas que asisten a los trabajadores de este país nuestro, en colaboración y/o connivencia con la Seguridad Social, en la cual se puede comprobar que lo único que prima es el dinero.
A los hechos y a las pruebas (que no puedo aportar aquí por ser fotográficas) me remito...
A continuación, paso a relatar de la mejor forma posible mi desagradable experiencia, que tiene mucha tela y viene de atrás, pero ejerceré hasta el final mi derecho al pataleo a sabiendas de que sendos organismos se van a tapar y me van a ignorar.
Procedo al relato. El pasado 22 de octubre, para mi desgracia, mientras iba a buscar mi vehículo para ir a trabajar, caí y me rompí el peroné izquierdo. Después de asistir en repetidas ocasiones a la mutua, en las que siempre me sentí ignorado por el traumatólogo, y al no ver síntomas de recuperación, descubro con estupor que me dan el alta médica, pese a que los dolores y la inflamación de la zona persisten, con la única explicación por su parte de que “se han cumplido los plazos establecidos y no podemos hacer nada más por ti”. Me quedo atónito, pensando si lo mejor sería que me dieran un tiro de gracia, como a los animales enfermos para que no sufran. Pese a insistir en que yo “no quiero abusar, ni colgarme del sistema, sino estar bien para poder realizar mi trabajo en condiciones, pues soy repartidor de comidas y bebidas”. La respuesta es la misma... O sea, estas... ¿personas? tienen una tabla de lesiones, en la cual está especificado el tiempo de recuperación, quedes en buenas condiciones o no... Esto importa menos, solo somos datos y dinero en un papel...
¡Yo quiero trabajar! Pero estando bien... y no es el caso.
Sigan ustedes engrandeciendo la mala fama de la que gozan entre los trabajadores, que yo haré lo único que puedo hacer: quejarme, patalear y trabajar, aunque sea jodido y con dolores.
Muchas gracias,
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

