La isla de la vergüenza en Forcinas (Pravia)
Mucho se habla y escribe cuando al Nalón se le hinchan las narices y su cauce se desborda y arrasa todo lo que se encuentra a su paso. En tales circunstancias, es decir, cuando se producen estas impresionantes avenidas en el río más caudaloso de Asturias, todos despotricamos de las cuantiosas pérdidas económicas que el mismo ocasiona. Los kiwicultores, que en los últimos años han hecho importantes inversiones en las vegas colindantes con el río, suelen ser los más afectados, pues ven, impotentes, cómo cada desbordamiento les supone la pérdida tanto de terrenos como de plantas.
Pero nos llama la atención que, una vez que el temporal amaina, que las aguas vuelven a bajar tranquilas, ya nadie se preocupa más del asunto. Verán, hace pocas fechas leía en este mismo diario una noticia en la que se daba a conocer por parte de la Confederación Hidrográfica del Norte de España las zonas que este organismo tiene catalogadas como de alto riesgo de inundación, y nos sorprendió no ver reflejado en ese estudio la localidad de Forcinas, en el concejo de Pravia. Se da la circunstancia de que un servidor vive en este pueblo praviano desde hace treinta años y en todo ese tiempo hemos podido comprobar cómo el Nalón, que se une al Narcea en este punto geográfico, ha ido cambiando su cauce, creándose una gran isla de áridos de, aproximadamente, una hectárea de superficie, la cual ha sido robada en su mayoría a las vegas del pueblo de Beifar. Pasado el puente de Feve, y a tan solo unos 300 metros de unirse al Narcea, el Nalón ha ido acumulando con el paso de los años y las frecuentes riadas un inmenso pedrero, lo que hace que a la menor crecida del río rebose rápidamente, al encontrarse su lecho totalmente obstruido. Tanto el alcalde de Pravia, el socialista David Álvarez, como la asociación de kiwicultores de Asturias ya se han dirigido en numerosas ocasiones a la Confederación haciéndole llegar sus quejas y solicitando una urgente actuación en este punto para intentar evitar en lo posible los daños que las riadas ocasionan en las plantaciones de kiwis. Pero hasta el momento todo parece caer en saco roto. Da la impresión de que este organismo solo ha sido creado para poner trabas y sanciones a todo aquello que se mueva en el entorno de los ríos, pero nunca se hace responsable de los daños que estos ocasionan en las propiedades privadas por las que discurren.
La famosa isla de áridos en Forcinas, en medio del Nalón, es el más claro ejemplo de la dejadez que las administraciones, tanto la autonómica como la nacional, vienen demostrando sobre la conservación y protección de nuestras cuencas fluviales. Respecto a las posibles actuaciones que habrían de realizarse, y sin ser expertos en la materia, se nos antoja que lo primero sería hacer un dragado como Dios manda sobre el lecho del río, retirando los miles y miles de metros cúbicos de áridos; estos se podrían apilar en los lados a modo de escollera, rematando la obra con la colocación de rocas o bloques de cemento a modo de dique de contención. El tema está ahí; las posibles soluciones, también. Solo faltan voluntad política y perres. Seguro que veremos pasar la primavera y el verano y nadie moverá una piedra en la isla de la vergüenza. Cuando llegue el próximo invierno y las aguas lo vuelvan a cubrir todo, Forcinas y el Nalón volverán a ser noticia informativa. Hasta entonces, feliz primavera y verano para todos.
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