Queremos ser escuchados
Y hoy me toca a mí, sí, a mí, a una más pero no a una menos, esta es mi historia, no es más importante ni menos, no es mejor ni peor que las demás, pero no ha sido fácil llegar hasta aquí. Sé que no va a ser fácil continuar, se han reído de mí, me han despreciado, me han ninguneado, y lo peor es que no he sido ni soy la única que se siente así, lo han hecho con cientos de mis compañeros. Compañeros y compañeras con una historia cada uno, con unos sueños y con unas ilusiones que se han venido abajo. Voy a hablar por y para ellos.
Me llamo Bibiana, tengo 40 años y soy técnico auxiliar de enfermería, profesión que he tenido la suerte de elegir y de la que estoy muy pero que muy orgullosa.
Hace tres años decidí cambiar mi vida, regresé al lado de mi familia después de veinte años en otra comunidad, sacando a mis hijos adelante yo sola, con trabajos que nadie quería, con jornadas de 18 horas diarias, trabajando de lunes a lunes, con sueldos irrisorios, compaginando tres trabajos diarios, estudiando, levantándome todos los días a las cuatro de la mañana y cuidando a tres niños: ni os podéis imaginar lo duro que fue. Pero aquí estoy, creyendo que por fin había tenido un poco de suerte en mi vida profesional, “ingenua de mí”, cómo se me ocurre pensar que, haciendo un esfuerzo tremendo (económico y de tiempo), sacrificando muchísimo para poder pagar un póster de aquí, un capítulo de allí, un par de meses trabajados en verano, tres días en octubre, cuatro en noviembre, uno en diciembre, para poder tener una pequeña oportunidad y empezar a trabajar en el Sespa. No pretendo pasar por encima de nadie (nadie lo pretende), nunca fue mi idea, a pesar de que hay gente que piense eso, solo quería una oportunidad para empezar, desde abajo, como todo el mundo, todos teníamos los mismos derechos, todos teníamos las mismas oportunidades y todos los aprovechamos, pero solo a los “nuevos” se nos castiga. ¿Por qué? ¿Acaso hay que beneficiar a alguien? ¿Alguien necesita un favor? ¿Alguien tenía miedo?
Hace unos días, demasiados, nos teníamos que ir para la cama sabiendo que entre los sindicatos (que se supone nos defienden) y el Sespa habían llegado a un acuerdo (entre ellos) para modificar el actual pacto de contratación, que beneficia a todos por igual, cambiándolo por otro que solo beneficia a unos pocos, en detrimento de muchos otros.
Yo y mucha gente se pregunta: ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué esas prisas por cambiar algo que funciona y que nos dio la oportunidad de trabajar a mucha gente? Parece un poco raro, pero no vamos a ser mal pensados, el Sespa hace las cosas siempre bien, seguramente pensaría que es lo mejor para todos.
Solo espero que se nos dé la oportunidad de ser escuchados, porque esta no va a ser la única voz que hable, hablaremos aunque no nos dejen y lucharemos hasta el final, hasta que nos den lo que por ley nos pertenece, “NUESTROS DERECHOS”.
Atentamente, alguien indignada que va a luchar por mis derechos y por los de todos.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

