Feminismo y juventud, insensible cobardía
No me gusta Ciudadanos (Cs), no me gusta Villacís, nada Arrimadas... pero menos me gustan estas niñatas feministas que no dieron palo al agua en su vida, que impiden a otras mujeres manifestarse mientras ellas van pidiendo ayuda y protección, que no es cosa diferente al peor de los machismos. Ya que ellas mismas se hacen de menos. Piden solamente atajos (cuotas, cremalleras, techos de cristal) para escalar subidas a hombros allí donde por ellas mismas jamás lograrían llegar. ¿No les da vergüenza ver que otras mujeres desde hace muchos años están y ocupan los puestos más altos de dirección, gestión, investigación... en todos los sectores económicos y sociales demostrando que no les hicieron falta cueles y cuotas para llegar? Ellas también ganan más que muchos hombres. ¿Es eso desigualdad también?
Cualquiera puede entrar en las redes sociales y ver lo que expresan las generaciones que deben soportar la carga, la gestión y las profesiones que sus padres y abuelos llevaron con dignidad y valentía. Una mujer joven escribe en las redes: "¿Qué preferimos? ¿Media docena de ancianos inútiles muertos o toda la economía de un país absolutamente destrozada (de nuevo)? No sé vosotros, pero a mí me sobran momias por la calle".
¿Cómo les queda el cuerpo?
Ya no digamos los discursos y lemas "Sola y borracha, quiero llegar a casa" o "Solo sí es sí" de estas feministas que lo han tenido todo y algunas ministras que les salió bien y alcanzaron todo por ese arribismo enchufado.
Unas enfermeras con dos enfermeros que las apoyaban con ese corporativismo del que hacen gala los malos profesionales, lo curioso es que estaban convencidas de lo que decían: presumían de sus estudios científicos, así se denominan, pero todos sabemos que la mayoría no pasa de ser ciencia exacta de los mandatos del médico o especialista de turno. Una de ellas decía que eran enfermeras, no monjas de la caridad, que no se les debía exigir vocación, ternura, sensibilidad... les respondí que, además de su titulación, era una profesión en la que trataban con las personas más vulnerables, los enfermos, muchos de ellos mayores, y que debería exigírseles un plus de humanidad, respeto y sensibilidad. ¡Blufg! Les pedía cumplir con su código deontológico solamente. La que me cayó encima. Pues ese es el camino al que llevan leyes como la eutanasia, que estamos construyendo un mundo solo para jóvenes, sanos y fuertes. Pronto los viejos y enfermos deberán tomar el camino del envenenamiento legalizado porque les harán sentir que sobran, que les considerarán momias e incordio. Sin sensibilidad ni humanidad, los viejos están de sobra.
La Europa social, incluida España, ya no son países para viejos, enfermos, refugiados, inmigrantes, pobres...
Lo vemos ahora con el coronavirus COVID-19, los más vulnerables y más afectados en gravedad son los ancianos y los inmunodeprimidos o con otras patologías. Pues los jóvenes están preocupados por ellos mismos. Los gobiernos no toman medidas allí donde los viejos se amontonan, para qué, ¿no los ven enumerar los muertos y decir las edades como expresando un alivio? Algunos medios incluso escribían 72, 78, 89, 92, 93... los muertos. Aunque no se diga, están abaratando la tragedia por afectar a edades avanzadas. Seremos sinvergüenzas.
Lo vemos con las ministras del feminismo misándrico, les diré por qué es así: existen una mayoría de mujeres (dejaremos los ancianos aparte) que no defienden estos colectivos, en el nuevo proyecto de ley (no ley, como venían diciendo, hasta que no se apruebe) mirarán y verán que no viene una sola línea sobre las ancianas. Piden igualdad, libertad, protección, ir borrachas sin pasarles factura, que un sí siempre es sí. ¿Estarán las ministras en cada relación de pareja para ver si ese sí cambia o se miente porque la ley les protege? Mientras los millones de ancianas solas, enfermas y sin recursos, a la espera de jóvenes que les ayuden y apoyen con recursos y residencias decentes para no morir solas y con pena de cómo educaron a sus retoños y retoñas. ¡Pues ya pueden esperar sentados, no moverán un solo pelo por ellos!
La sociedad que no protege a sus ancianos es una sociedad podrida hasta la médula.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

